En esta noticia

La Unión Europea volvió a responder como bloque frente a la nueva ofensiva comercial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El anuncio de aranceles de hasta el 25% a países europeos por su oposición a la anexión de Groenlandia activó una reacción coordinada en Bruselas, con un mensaje político claro: la UE no aceptará presiones que vulneren el derecho internacional ni la soberanía de sus Estados miembros.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, confirmó que ya trabaja junto a los 27 en una respuesta conjunta. Sus declaraciones se produjeron en un contexto especialmente sensible, marcado por la firma del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur, un pacto que Bruselas busca presentar como símbolo de apertura, cooperación y multilateralismo frente al giro proteccionista de Washington.

La advertencia de Trump no es aislada. En las últimas semanas, el mandatario estadounidense había amenazado también a España con nuevas barreras comerciales por la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a elevar el gasto en Defensa hasta el 5% del PIB.

En ambos casos, la Comisión Europea insistió en que cualquier represalia comercial será tratada como una cuestión comunitaria y no bilateral.

¿Por qué la UE considera los aranceles de Trump una amenaza al orden internacional?

Desde Bruselas interpretan el anuncio de Trump como algo más que una disputa comercial. La referencia explícita a Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, introduce un componente geopolítico que inquieta a las instituciones europeas. Para la UE, condicionar el comercio a posiciones territoriales sienta un precedente peligroso.

Reuters

António Costa lo expresó con claridad al recordar que la defensa del derecho internacional no admite excepciones selectivas. Comparó el discurso expansionista de Trump con otras vulneraciones de la soberanía, como la invasión rusa de Ucrania, y sostuvo que Europa debe reaccionar con el mismo principio en todos los casos, sin dobles estándares.

En este marco, la imposición de aranceles a países como Dinamarca, Alemania, Francia, Suecia o Países Bajos se percibe como una forma de coerción política. La UE teme que esta lógica erosione los mecanismos multilaterales y debilite las reglas que sostienen el comercio global.

¿Qué respuesta prepara Bruselas frente a la presión de Washington?

La Comisión Europea recordó que la política comercial es una competencia exclusiva de la UE y que existe un acuerdo vigente con Estados Unidos que debe servir como canal para resolver cualquier conflicto.

Por ahora, Bruselas evita detallar contramedidas concretas, aunque deja claro que responderá de forma “adecuada y proporcional” si los aranceles se materializan.

Fuente: EFE
Fuente: EFE

El antecedente de las amenazas a España refuerza esta postura. En aquel momento, la Comisión asumió el escenario como hipotético, pero advirtió que cualquier medida contra uno o más Estados miembros tendrá una respuesta común.

Ese principio vuelve a activarse ahora, con mayor intensidad, ante un anuncio que afecta a varios países europeos de manera simultánea.

Mientras tanto, la firma del acuerdo UE-Mercosur funciona como un mensaje político en sí mismo. Para Bruselas, ampliar las zonas de integración económica y defender mercados abiertos es la mejor forma de contrarrestar el proteccionismo y las tensiones unilaterales. En palabras de Costa, la prosperidad pasa por más cooperación y no por el aumento de aranceles.