

La Dirección General de Tráfico de España (DGT) recordó este sábado, a través de su cuenta en X, que “los animales de compañía no pueden molestar al conductor” durante los desplazamientos en coche y deben viajar de forma segura, según lo establece la ley de bienestar animal.
Por ese motivo, elegir el sistema de retención adecuado es fundamental para proteger tanto a las mascotas como al resto de los ocupantes del vehículo. A su vez, la DGT explicó en su página web que todavía no existe una homologación que garantice la eficacia de todos los productos comercializados para transportar mascotas, por lo que recomendó prestar atención a los dispositivos utilizados y a la forma de colocarlos.
Cómo deben viajar las mascotas en el coche para evitar riesgos
La principal recomendación de la DGT es que los animales nunca viajen sueltos dentro del vehículo, ni siquiera cuando se encuentren en el maletero. Según la información publicada por el organismo, en un choque frontal a 50 kilómetros por hora el peso de una mascota puede multiplicarse por 35. Así, un perro de 20 kilos podría impactar contra los elementos del coche y los pasajeros con una fuerza equivalente a más de media tonelada.
La DGT aconseja elegir productos que hayan superado pruebas de laboratorio y ensayos de impacto (crash tests), aunque tengan un precio más elevado. También es importante utilizarlos correctamente y comprobar que el sistema elegido permite sujetar al animal de forma segura.
Sin embargo, la eficacia de estos productos continúa siendo un desafío. Según la DGT, en Estados Unidos se sometieron a pruebas 300 dispositivos de retención para perros y solo 15 superaron los ensayos. Lindsay Wolko, fundadora del Center for Pet Safety, advirtió sobre la falta de supervisión del sector y la necesidad de concienciar a los propietarios acerca de los riesgos de utilizar productos que no han demostrado ser seguros.

Transportines y arneses: qué sistemas recomienda la DGT
Aunque todavía no existe una homologación estandarizada para estos dispositivos, la DGT recoge recomendaciones para reducir los riesgos durante los desplazamientos. Estos son los siguientes:
- Transportines: deben estar diseñados para resistir la presión del cinturón de seguridad y contar con pruebas que acrediten su resistencia en caso de impacto. Además, tienen que quedar anclados a la estructura del vehículo mediante el cinturón, el sistema Isofix o un dispositivo compatible con el Top Tether.
- Arneses: los modelos que permiten utilizar directamente el cinturón de seguridad, sin hebillas ni enganches supletorios, han mostrado buenos resultados en los ensayos citados por la DGT. El organismo desaconseja utilizar arneses de paseo para viajar en coche.
El tamaño del animal también influye en la elección del sistema. Sergio Gascó, especialista en transporte seguro de mascotas, señala en el artículo que los perros de más de 55 kilos deben viajar en el maletero, dentro de un transportín bien asegurado. Para los animales de menos de 9 kilos, recomienda utilizar un transportín colocado transversalmente a la marcha, en lugar de sujetarlos con un arnés en los asientos traseros.

Los sistemas que no garantizan la seguridad de las mascotas
La DGT también identifica dispositivos que no deben utilizarse como elementos de seguridad por sí solos. Entre ellos se encuentran los asientos para mascotas, las correas y los collares, cuyos materiales y enganches pueden no resistir las fuerzas generadas durante un accidente.
Los asientos para mascotas solo podrían utilizarse si se combinan con un arnés que haya superado pruebas de impacto. En los modelos tipo caja que impiden abrochar el arnés directamente al cinturón, esta combinación no resulta posible sin recurrir a una extensión.
En cuanto a las correas y los collares, el problema reside en que sus materiales y puntos de anclaje no están diseñados ni probados para retener al animal durante un siniestro vial. Las anillas pueden romperse por la tensión del impacto, provocar lesiones graves y dejar a la mascota sin sujeción.
Por eso, la DGT insiste en que no basta con evitar que el animal interfiera en la conducción: también es necesario elegir un sistema adecuado, comprobar que haya superado pruebas de impacto y colocarlo correctamente para reducir los riesgos durante el viaje.















