La protesta frente al Congreso, con motivo del debate de la Ley de Propiedad Privada en el Senado, derivó en un violento enfrentamiento entre la policía y un grupo de manifestantes que lleva ya más de tres horas.

El foco de la tensión estuvo en las vallas instaladas sobre la avenida Entre Ríos, en las inmediaciones del palacio legislativo. Tras una marcha inicial pacífica, la Policía respondió con gases y camiones hidrantes cuando manifestantes intentaron derribar el vallado.

Los incidentes comenzaron recién alrededor de las 17. Varios manifestantes avanzaron sobre las vallas y las fuerzas de seguridad los dispersaron con el camión hidrante, gas pimienta y gases lacrimógenos, en una secuencia que se repitió con intensidad creciente.

La violencia escaló con el correr de los minutos. Se vio a manifestantes romper baldosas, bancos y veredas de la plaza para arrojar los escombros contra las fuerzas federales apostadas frente al Congreso.

El saldo de los enfrentamientos incluyó al menos 11 personas detenidas durante la jornada, mientras la policía intentaba contener los intentos de avance sobre el perímetro vallado del Palacio Legislativo.

Once efectivos resultaron heridos en medio de los disturbios. Un gendarme sufrió un piedrazo en la cabeza y fue trasladado al Hospital Churruca, mientras que un prefecto recibió asistencia en el lugar.

Hacia la noche, buena parte de la movilización ya se había desconcentrado en la plaza. Sin embargo, la Prefectura, la Infantería y la Policía de la Ciudad avanzaron desde el Parlamento hasta la avenida 9 de Julio.

El operativo de seguridad combinó a la Policía Federal, la Gendarmería y la Prefectura. Se aplicó el protocolo antipiquetes, que desde temprano restringía la circulación en el perímetro de varias avenidas céntricas.

Las restricciones alcanzaron a Belgrano, Corrientes, Jujuy-Pueyrredón y 9 de Julio, aunque la mayor afectación se registró sobre Hipólito Yrigoyen y las avenidas Callao, Entre Ríos y Rivadavia, epicentro de la protesta.

Con el correr de la tarde, las fuerzas de seguridad lograron desconcentrar la manifestación hacia la avenida 9 de Julio, ampliando el perímetro de control alrededor del Congreso a medida que crecía la tensión.

También se desplegaron efectivos de la Policía de la Ciudad, que apostó un camión hidrante sobre las vías del metrobus, una de las zonas donde se concentraron los momentos de mayor tensión con los manifestantes.

En total, el operativo de seguridad convocado para la jornada reunió a 820 oficiales desplegados por las manifestaciones de diversas organizaciones que se oponen al proyecto que ese mismo día se debatía en el Senado.