

Con la mirada puesta en las elecciones 2027, el gobierno de Javier Milei reactivó la idea del “riesgo kuka” como mecanismo de advertencia sobre un eventual retorno del kirchnerismo al poder.
La expresión no solo fue utilizada por la gestión libertaria para explicar los datos desfavorables del plano económico, sino que el presidente la empleó para confrontar directamente a Axel Kicillof, a quien señala como el máximo exponente del modelo político que busca dejar atrás.
Sin embargo, frente a un panorama económico que no da señales firmes de recuperación, la mayor preocupación para la Casa Rosada radica en la creciente consolidación del rechazo a la continuidad de Milei en el poder por otros cuatro años.
Así lo señaló el último informe nacional de la consultora QSocial, al tiempo que advirtió que este desgaste oficialista no se traduce en un respaldo al peronismo, que todavía mantiene altos niveles de rechazo.
Entre el 5 y el 28 de septiembre, la firma hizo un relevamiento online de 1650 casos a nivel país con +/- 2,4% de margen de error. El hallazgo más relevante de la medición se encontró en un hipotético escenario de balotaje: el mandatario y el gobernador bonaerense se encuentran prácticamente “cabeza a cabeza” en una segunda vuelta.

Voto a voto: dos empates técnicos entre Milei y Kicillof
Ante la consulta directa sobre a quién votarían si las elecciones presidenciales fueran hoy, la encuesta proyecta un escenario de paridad absoluta: Javier Milei y Axel Kicillof empatan en el primer lugar con un 31% de intención de voto.
Muy por detrás figuran Myriam Bregman (7%) y Juan Schiaretti (6%), mientras que el desencanto y la indecisión conservan un rol central: un 16% aún no define su voto y un 9% asegura que votaría en blanco.
La definición más fuerte, sin embargo, se observó en caso de un eventual balotaje, donde Milei y Kicillof se encuentran prácticamente empatados. Acá, el mandatario obtendría el 42% de los votos, frente al 41% del gobernador bonaerense. La brecha es estadísticamente mínima y consolida un escenario de marcada polarización.
Luego, QSocial midió los pisos y techos electorales de los principales dirigentes, una variable que analiza la predisposición a votar por un posible candidato. En ese indicador, Milei y Kicillof comparten un núcleo duro del 25% de votantes que aseguran que los elegirían.
Ahora bien, el mandatario provincial posee un techo potencial ligeramente más alto que el libertario: sumando a quienes “podrían llegar a votarlo” (17%), Kicillof alcanza un máximo del 42%. El gobernador, en cambio, si tracciona un 16% de voto probable, obtendría un techo electoral de 41%.
El margen de maniobra de ambos dirigentes queda delimitado por el nivel de rechazo que generan. Mientras el 56% de los consultados afirma que “nunca votaría” a Milei, en el caso de Kicillof esa cifra se reduce al 53%.
¿Qué escenario sería peor: la reelección de Milei o el regreso del kirchnerismo?
La medición también aportó datos concretos sobre la evolución del miedo que despierta la reelección de Milei o una victoria del peronismo. Según el informe, la oposición mostró mejores números que el presidente, aunque con una señal de alarma.
En detalle, un 55% se opone una continuidad del presidente frente a un 33% que se manifestó a favor. En paralelo, la premisa de que cuatro años más de Milei significaría un paso atrás para la Argentina creció del 49% al 56% en el último mes.
Por otro lado, el 47% cree que un regreso del peronismo sería “un retroceso” para el país (un punto arriba respecto a agosto), mientras que el 46% no estuvo de acuerdo con esa afirmación. Sin embargo, el segmento que rechaza el retorno del kirchnerismo creció ocho puntos en septiembre (pasó del 38% al 46%) y un 44% si prefiere que vuelva al poder.
De esta forma, el temor a un segundo mandato del libertario registró un fuerte salto en septiembre, mientras que el rechazo al retorno del kirchnerismo también repuntó. “Ambos miedos conviven y alimentan la polarización simétrica que define al electorado de cara a 2027″, advirtió el estudio.
Más allá de esta tendencia, QSocial señaló que “la demanda de continuismo puro se enfría”. La encuesta reveló que el 41% pide un cambio mayoritario en el rumbo actual, frente a solo un 23% que aboga por mantenerlo y un 32% que busca modificaciones parciales.
Los tres datos que revelan las claves de un escenario abierto en 2027
Frente a este escenario, la consultora identificó tres ejes centrales que estructuran el termómetro actual de la opinión pública y pueden ser decisivos en la definición de los comicios.
1) Alto nivel de desencanto hacia la oferta electoral
Según la encuesta, más de la mitad de los participantes (54%) dijo estar de acuerdo con elegir a alguien que no le gusta para frenar al candidato que menos quiere. La cifra supera en cuatro puntos a la agosto y acumula un alza de 10% desde mayo. “El rechazo, más que la simpatía, se consolida como motor del voto”, aseguró la firma.
2) La dificultad que presenta la oposición para capitalizar el malestar hacia el oficialismo
El 66% desaprueba su comportamiento (aumentó 12 puntos en relación a agosto), mientras que el 64% considera que no está preparada para gobernar en 2027.
3) El peso del PJ como soporte de Milei
Si en una segunda vuelta con Kicillof el escenario se perfila sumamente ajustado, al medir un hipotético balotaje contra un actor externo (como el empresario Daniel Hadad), la figura de Milei retrocede ocho puntos (al 34%) y los indecisos se disparan al 51%.
Sobre este último apartado, QSocial sugirió que esta diferencia pone en evidencia que una parte del electorado que apoya a Milei en un eventual cruce con el peronismo actúa movilizada por el rechazo a ese espacio, más que por un acompañamiento genuino a la gestión oficial. “Su piso propio, despojado del factor antiperonista, se ubica por debajo de su techo competitivo”, completó el informe.





