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El economista y ex integrante del Consejo de Asesores del presidente Javier Milei, Fausto Spotorno, cuestionó la meta del Gobierno de alcanzar una inflación menor al 1% para agosto de 2026 y explicó que romper esa barrera será “la parte más difícil” de cara a los próximos meses.
Si bien la suba de los precios se mantiene alrededor del 2% mensual, Milei prometió días atrás que hacia mediados de este año el IPC “va a converger a cero”: “Para mitad del año que viene o agosto, la inflación va a pasar a ser de cero coma algo, seguro va a empezar con cero”.
Bajo esa premisa, Spotorno vio “difícil” que se alcance la meta proyectada por el mandatario. “Vamos a ver una inflación que va a retomar el sendero bajista”, planteó en diálogo por Radio El Observador. Sin embargo, remarcó que reducir la cifra del 2% al 1% mensual implicará un esfuerzo más grande al que se realizó en etapas previas.
“Bajar del 5 al 4% mensual, como fue el 2024, representó recortar un 20% en la tasa de inflación. Pero bajarla del 2 al 1 es bajar a la mitad la inflación. Y eso cuesta bastante”, explicó. Entre los factores que aún presionan el índice, el economista mencionó que todavía hay ajustes de tarifas de servicios públicos que se están ordenando.
“Todo eso va a llevar a que tarde un poquito más en producirse esa llegada de la inflación por debajo del 1%”, aseveró. No obstante, señaló que, una vez que se quiebre ese piso, el proceso de desinflación se acelerará.
Cuando ocurra esto, Spotorno puntualizó que se generará un cambio en el comportamiento de empresas y consumidores, dado que los contratos en los precios de servicios pasarán de renegociarse mensualmente a anualmente.

El desafío de la actividad económica: “Partida en dos”
Sobre la actividad económica, Spotorno planteó un escenario de una “economía partida en dos”. De un lado, mencionó el bloque vinculado a la exportación —como el petróleo, gas, minería y agro—. Según el analista, este sector —productor genuino de divisas — está atravesando un momento de gran dinamismo.
En este punto, el economista propuso una mirada alternativa sobre la industria. A su juicio, este sector no se debe analizar como monolítico, sino entender a qué rubro está ligado. Bajo esta lógica, ilustró que la “agroindustria” se mueve a la par del campo, mientras que la industria vinculada al consumo interno avanza a un ritmo mucho más pausado, condicionada por la capacidad de compra del mercado doméstico.
Sin embargo, el punto de mayor contraste se encuentra en el sector de la construcción, al que el analista calificó como “el más rezagado de todos”. Explicó que este sector está pagando el costo de una distorsión ocurrida entre 2022 y 2023, cuando construir se convirtió en el refugio de los argentinos para “dolarizar” sus ahorros ante la incertidumbre cambiaria.
Actualmente, aunque el sector inmobiliario registra buenos niveles de ventas de departamentos terminados, señaló que la actividad constructora nueva demorará en arrancar debido a ese excedente de oferta acumulada.
En cuanto a la llegada de capitales externos, el economista utilizó la metáfora del “gaucho” para describir la actitud de los inversores: “Primero prueban el río con un solo pie”. A su entender, los extranjeros prefieren financiar deuda de empresas locales que ya operan con éxito en Vaca Muerta antes que realizar inversiones directas masivas. Si bien aclaró que los anuncios de inversión han crecido exponencialmente, dijo que su concreción física será un proceso gradual.
En este contexto, Spotorno concluyó que el 2026 tiene bases sólidas para ser un año de crecimiento, gracias a la baja de tasas en los países desarrollados y la mejora en los precios de los commodities.






