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En el ámbito de los trucos caseros aplicados a la jardinería, ha resurgido una recomendación que ha adquirido popularidad en las redes sociales y grupos dedicados a las plantas: la inclusión de una cucharadita de azúcar en el sustrato de la sansevieria. Sus partidarios aseguran que tal acción puede servir como un aporte natural que fomente el crecimiento y la salud de la planta. Sin embargo, resulta pertinente indagar qué dice la investigación científica sobre este asunto.

La lengua de suegra (Sansevieria trifasciata) se ha transformado en una de las plantas de interior preferidas por los argentinos. Su notable resistencia, así como su capacidad para purificar el aire y su bajo requerimiento de cuidados, la convierten en la opción ideal tanto para quienes se inician en la jardinería como para aquellos que no cuentan con un amplio tiempo para dedicarle.

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¿Para qué se utiliza el azúcar en la lengua de suegra?

La incorporación de azúcar al sustrato presenta fundamentos que son, en cierta medida, justificados, aunque su eficacia no alcanza el nivel de milagro que ciertos videos de TikTok proponen. A continuación, se detallan los potenciales beneficios asociados:

  • Mejora de la microbiología del suelo.
  • Aumento del desarrollo radicular.
  • Estimulación del crecimiento de las plantas.
Incorporar una cucharadita a la maceta de sansevieria constituye una solución económica, práctica y un truco viral para obtener un fertilizante natural y ecológico.Shutterstock

Cómo estimular la vida microbiana del sustrato

El azúcar actúa como una fuente de carbono que sustenta microorganismos beneficiosos en el suelo, tales como bacterias y hongos micorrícicos. Estas entidades microbiológicas facilitan la descomposición de materia orgánica y la liberación de nutrientes que las plantas absorben con mayor eficacia.

No obstante, es fundamental reconocer que el azúcar carece de selectividad: también puede favorecer el desarrollo de microorganismos indeseables, incluidos patógenos que compiten con las raíces por nutrientes y oxígeno. Este representa un riesgo considerable en el uso de este recurso.

Incorporar una cucharadita a la maceta de sansevieria constituye una solución económica, práctica y un truco viral para obtener un fertilizante natural y ecológico. (Fuente: Shutterstock)

Puede mejorar la estructura del suelo, con matices

Al activarse cierta microbiota, el sustrato puede volverse más aireado y suelto, lo cual es esencial para la **lengua de suegra**, que es extremadamente sensible al exceso de agua y requiere una adecuada ventilación en las raíces.

No obstante, los estudios agronómicos señalan que el exceso de **azúcar** puede ocasionar el efecto contrario: la fermentación del azúcar genera subproductos que pueden compactar el suelo y disminuir su oxigenación.

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Mejora del aspecto visual según reportes anecdóticos

Aquellos que han implementado este método sostienen que, al hacerlo, las hojas exhiben un brillo, rigidez y vitalidad superiores, como si la planta estuviera recibiendo un leve estímulo adicional.

No obstante, es pertinente señalar que no existe evidencia científica que respalde de manera directa esta mejora estética en relación exclusiva con el azúcar.

Algunas investigaciones indican que el agua azucarada podría proporcionar un impulso temporal a las plantas que han sido debilitadas por trasplantes, podas o condiciones ambientales adversas. La presencia de azúcar ofrece carbohidratos simples que sirven como una fuente de energía.

No obstante, aquí radica el inconveniente: las plantas no poseen un sistema digestivo comparable al de los seres humanos. Estas producen su propia glucosa a través del proceso de fotosíntesis y el azúcar que adquirimos (sacarosa) es un polisacárido más complejo que las plantas no pueden utilizar de manera eficiente.

Investigaciones recopiladas por portales especializados como Enviroliteracy demostraron que semillas regadas con agua azucarada germinan peor que aquellas que reciben solo agua y que el crecimiento de las plantas puede incluso verse frenado. Otros estudios indican que el exceso de azúcar puede alterar las señales hormonales internas y retrasar etapas críticas como la floración.

La respuesta de expertos es contundente: el truco del azúcar es un arma de doble filo

Edgar Burgos, comerciante de plantas del Mercado Nacional de Plantas de Bogotá, advierte que “si se nota que una planta está enferma o estresada, lo más adecuado es identificar la causa subyacente y abordarla directamente, en lugar de recurrir a soluciones temporales que podrían complicar la situación a largo plazo”.

Además, el azúcar en el sustrato puede alimentar microorganismos no deseados como bacterias y hongos, que consumen oxígeno, compiten por nutrientes y favorecen la aparición de enfermedades. La descomposición del azúcar por microorganismos también puede alterar el pH del suelo, afectando la disponibilidad de nutrientes.

Si, a pesar de los consejos brindados, desea experimentar con este método en su lengua de suegra, siga estas pautas para minimizar los riesgos:

  1. Espolvoree sobre la superficie de la tierra, preferentemente hacia los bordes de la maceta, evitando la aplicación directa sobre la base de la planta.
  2. Regue con muy poca agua para facilitar una disolución lenta. La lengua de suegra es capaz de tolerar sequías, pero es sensible al encharcamiento.
  3. Tomé únicamente una cucharadita de azúcar blanca o rubia (no más de 5 gramos).
  4. Repita esta acción solo una vez al mes, como máximo. Una mayor frecuencia incrementa exponencialmente los riesgos.