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La industria de la construcción atraviesa una transformación que hasta hace pocos años parecía propia de la ciencia ficción. La llegada de la impresión 3D de hormigón a Argentina abre la puerta a una nueva forma de levantar viviendas e infraestructura, con procesos más rápidos y un menor consumo de materiales.

El desembarco de esta innovación marca un cambio importante para el sector. Empresas especializadas ya comenzaron a incorporar equipos capaces de ejecutar estructuras habitacionales en tiempos muy inferiores a los de una obra convencional, una ventaja que despierta interés tanto en desarrolladores privados como en proyectos urbanos de gran escala.

Cómo funciona la tecnología que acelera la construcción

El sistema utiliza una impresora de gran tamaño que trabaja mediante la deposición controlada de concreto. A través de una planta mezcladora conectada a una bomba especial, el material llega a un cabezal que construye las estructuras capa por capa con alta precisión.

El sistema despierta interés tanto en desarrolladores privados como en proyectos urbanos de gran escala (Fuente: Grondplek / Agencia NA)
El sistema despierta interés tanto en desarrolladores privados como en proyectos urbanos de gran escala (Fuente: Grondplek / Agencia NA)Grondplek / Agencia NA

De acuerdo con estimaciones difundidas por compañías que impulsan esta tecnología en la región, una vivienda de 120 metros cuadrados puede completar su obra gris en apenas 48 horas. Además, los desarrolladores aseguran que los tiempos de ejecución pueden reducirse en torno al 35% respecto de los métodos tradicionales, al tiempo que disminuyen significativamente los desperdicios de material.

Una tendencia que ya avanza en distintas partes del mundo

La construcción mediante impresión 3D dejó de ser una experiencia experimental para convertirse en una alternativa concreta en diversos países. En los últimos años se utilizaron estos sistemas para desarrollar locales comerciales, estaciones ferroviarias y complejos residenciales completos en Estados Unidos, Europa y Asia.

Entre las características que destacan los especialistas aparecen la resistencia estructural, la posibilidad de crear viviendas antisísmicas y la incorporación de diseños con doble pared y cámaras de aire para mejorar el aislamiento.

Sin embargo, la tecnología todavía no reemplaza todas las etapas de una construcción convencional, ya que instalaciones eléctricas, revestimientos, carpinterías, pintura y terminaciones continúan realizándose mediante métodos tradicionales.