Con la actualización semestral que entra en vigencia este mes, dos trabajadores con el mismo salario bruto pueden terminar pagando montos de Impuesto a las Ganancias completamente distintos. La diferencia está en cómo el sistema de deducciones personales trata su situación familiar.
Además del mínimo no imponible que aplica a todos los contribuyentes por igual, existen deducciones adicionales por cónyuge, por cada hijo y por hijo con discapacidad. Así, la explicación sería que cuantas más de esas deducciones puede computar un trabajador, más alto es el piso salarial a partir del cual empieza a tributar.
Por ejemplo, un soltero sin cargas de familia entra en la escala del impuesto con un sueldo bruto sensiblemente más bajo que un casado con hijos, a pesar de que ambos cobren exactamente lo mismo.
El ajuste, que se aplica dos veces al año según la inflación acumulada del semestre anterior actualiza los montos, pero mantiene la misma estructura de deducciones diferenciadas. Si bien la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) aumenta el piso para todos los contribuyentes, la brecha entre perfiles familiares se agranda porque las deducciones adicionales también se ajustan en la misma proporción.
Por lo tanto, se entiende que un trabajador con familia a cargo tiene menos ingreso disponible que uno sin cargas, aun cobrando el mismo bruto, y por eso el sistema le permite descontar más antes de empezar a tributar. Sin embargo, aún se discute qué tan bien reflejan hoy esos montos la realidad de gastos de una familia en Argentina.
La demora en la reforma de la ley de Inocencia Fiscal
El vencimiento para presentar la declaración jurada del Impuesto a las Ganancias es el 27 de julio, tanto para el régimen general como para el simplificado. Sin embargo, el Gobierno todavía no envió al Congreso la reforma a la Ley de Inocencia Fiscal, que iba a flexibilizar las condiciones de acceso al Régimen Simplificado de Ganancias (RSG).
Según trascendió, el Poder Ejecutivo recién giraría el proyecto a Diputados en la semana del 20 de julio, lo que deja un margen corto para que la reforma esté aprobada antes del vencimiento.

Según el contador Diego Fraga, “la demora tiene un impacto práctico porque las declaraciones juradas de Ganancias y Bienes Personales vencen a fines de julio.”
Los contribuyentes que esperaban ingresar al régimen simplificado bajo las condiciones más flexibles que preveía la reforma, incluida la posibilidad de computar pagos en efectivo en escrituras públicas dentro de los parámetros de acceso, o la ventana para exteriorizar los “dólares del colchón” hasta el 31 de diciembre de 2027, y llegan al vencimiento sin saber si esas condiciones van a estar vigentes a tiempo.
Los nuevos montos de Ganancias
El ajuste semestral por IPC dio 16,8%, según el dato de junio que difundió el Indec. Con ese índice, un trabajador soltero sin hijos empieza a tributar Ganancias a partir de un salario neto de $2.909.507, equivalente a un bruto de $3.505.431. Para un empleado con cónyuge y dos hijos, el piso sube a un neto de $3.386.017, o un bruto de $4.079.590.
Las deducciones que explican esa diferencia también se actualizaron. La deducción anual por cónyuge o conviviente pasó a $5.667.094,72 (unos $472.257,88 por mes). La deducción por hijo quedó en $2.857.936,54 anuales ($238.161,37 mensuales), y la de hijo incapacitado para el trabajo llegó a $5.715.873,08 anuales ($476.322,75 por mes). Los autónomos, por su parte, empiezan a tributar desde un ingreso mensual de $2.256.489,46.
Como durante el primer semestre los empleadores retuvieron con la tabla anterior y el impuesto se liquida en forma anual, en la segunda mitad del año varios trabajadores podrían quedar con saldos a favor.


