

Desde que comenzó el año, Blanca Treviño sólo pasó apenas seis días hábiles en Monterrey, México, su ciudad natal y la sede de Softtek, la empresa de servicios de tecnología que fundó en 1982. Como su presidenta y CEO, intenta visitar al menos tres veces por año a cada una de las 30 sedes que la compañía tiene en América, Europa y Asia. Softtek es un verdadero gigante latino con 9000 empleados en el mundo 700 de ellos en la Argentina y diez centros de desarrollo repartidos en Estados Unidos, México, China, Brasil, Argentina España e India.
"Viajo mucho. Somos una empresa global de servicios y tu materia prima, fundamental, es el talento. Para asegurar nuestra cultura y cohesión no hay otra forma que hacer presencia. No lo logro a través de una videoconferencia", explicó Treviño, durante su paso por las oficinas de Softtek en Buenos Aires.
¿Cuál es el peso de la Argentina en el negocio global de Softtek?
Abrimos en la Argentina poco antes de los cacerolazos. Tienen esa magia de que se levantan como el Ave Fénix. La Argentina, en medio de esa crisis, tuvo muy buenos resultados y hubo un crecimiento importante entonces quedó bajo su responsabilidad toda Sudamérica hispana. Su peso es muy significativo y va más allá de la economía argentina.
¿Cómo impacta la situación económica local en el negocio de Softtek?
Más allá del mercado que atendamos, lo que hace que seamos un poco inmunes a los vaivenes de la economía es que siempre la tecnología va a jugar un rol importante, para enfrentar una crisis o para asegurar la competitividad en la bonanza. Ustedes tienen una gran capacidad de adaptación. Cuando el mundo cree que Argentina está atravesando el peor momento, se vuelve a despertar. Tuvimos crecimiento en la época de los cacerolazos, ¿quién me puede convencer que ahora no puedo crecer?
¿Dónde ve hoy las principales dificultades?
Uno, sin dudas, es la fortaleza de su moneda. Por otro lado, la inflación tiene un impacto inmediato y directo en nuestro costo. Nuestro costo es la gente, entonces tienes que estar continuamente asegurando que los salarios permitan enfrentar la inflación. Sin embargo, tu cliente o tu mercado no responde igual de rápido. El tercero, hay países donde toda la regulación está encaminada a favorecer el trabajo de IT, con incentivos y facilidades. El reto de los países que están jugando dentro de la industria de tecnología es asegurar que se pongan condiciones para que crezca.
¿Cómo se dan en la Argentina esas condiciones?
La parte regulatoria laboral es complicada. En India tienen clarísimo que esta industria es estratégica y quieren atraer inversión. En ciertas economías, como Argentina, México y hasta cierto punto Brasil, no es así. Si nuestras economías no lo acaban de entender, seguramente esos empleos se van a ir a otro lado. Y sería doloroso porque es una industria que genera salarios de alto valor y que tiene un derrame económico importantísimo. El talento lo tenemos y es extraordinario.
¿Cómo compiten en servicios entonces con India?
India tiene salarios muy inferiores a los de Estados Unidos o cualquier país de Latinoamérica y una demografía donde hay talento sobradamente. El país facilita los programas de entrenamiento, asegura que la estructura de costos siga siendo favorable y pone incentivos fiscales. ¿Qué hicimos? India ofrece offshore y nosotros ofrecemos nearshore. Es decir, todas las ventajas del offshore pero con cercanía. Estar en el mismo huso horario permite ocupar menos horas o menos personas. En India se tienen que quedar despiertos durante la noche. Todos los días competimos con India, ganamos y perdemos, pero lo hemos hecho con este concepto, al grado que hoy empresas indias han venido a Latinoamérica.
¿Qué condiciones se deberían dar en América Latina para que haya más empresas de tecnología?
Un entendimiento de lo estratégico que es para la región. La tecnología permite a cualquiera de tus industrias ser más competitivas, pero también es una industria en sí misma que puede ser exportadora y generar divisas. Cualquier funcionario público te habla con conocimiento de minería, manufacturas o industria automotriz, pero no de tecnología.













