

La crisis energética en Cuba sigue complicándose. Esta semana, el Gobierno cubano confirmó que no cuenta con combustible para la aviación, una medida drástica que impacta directamente a las aerolíneas internacionales que operan en el país. Esta decisión se suma al reciente cierre de hoteles y la reubicación de turistas, en un intento desesperado por contener un colapso económico que no da tregua.
Las autoridades cubanas han señalado directamente a la administración de Donald Trump y su política de presión como los responsables de esta “asfixia económica”. Según el régimen, las sanciones han bloqueado las vías tradicionales de suministro, dejando a los aeropuertos sin el insumo básico para mantener las rutas aéreas con Estados Unidos, España, México y Panamá.
El panorama para el sector turístico, motor vital de la economía cubana, es desolador. Durante el año 2024, la isla recibió apenas 2,2 millones de visitantes, la cifra más baja en casi dos décadas. Los datos de 2025 son aún más alarmantes: las llegadas de extranjeros cayeron un 20,5% entre enero y septiembre, lo que representa más de 350.000 turistas menos en comparación con el año anterior.

La situación se agravó tras las recientes órdenes ejecutivas de Washington. El pasado 29 de enero, Trump firmó una orden que amenaza con aranceles a los países que suministren petróleo a la isla. Esto provocó que:
- Venezuela dejara de ser el principal proveedor tras la intervención militar en Caracas a principios de enero.
- México suspendiera los envíos de crudo por temor a represalias comerciales de EE.UU., aunque la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene diálogos diplomáticos para enviar ayuda humanitaria.
Ante este escenario, el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga anunció un plan para “compactar” instalaciones turísticas y reducir al máximo el consumo energético en plena temporada alta.
Regreso al “Período Especial”: Medidas de contingencia y parálisis total
El presidente Miguel Díaz-Canel admitió la gravedad del momento y anunció la implementación de un “plan multisectorial de contingencia” inspirado en el traumático Período Especial de los años 90. Este esquema de recortes severos incluye la reducción de la presencialidad en clases, el fomento del teletrabajo y la cancelación de eventos masivos como la Feria Internacional del Libro de La Habana.
“Sabemos que tenemos que hacer un trabajo muy creativo e inteligente para sortear todos estos obstáculos”, afirmó el mandatario, quien se mostró dispuesto a abrir un diálogo con Estados Unidos ante la desesperación por la falta de divisas y energía.
Mientras el gobierno intenta gestionar la crisis, la incertidumbre se traslada a las calles. Los ciudadanos enfrentan largas filas en gasolineras y desabastecimiento en tiendas locales, preparándose para lo que parece ser una fase de aislamiento internacional sin precedentes debido a la falta de combustible en las terminales aéreas.


