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Un nuevo sistema atmosférico de gran escala comienza a organizarse sobre el Pacífico y podría transformarse en una tormenta invernal en Estados Unidos con impacto amplio.

Los modelos meteorológicos muestran que, dependiendo de su trayectoria final, el fenómeno podría llevar lluvias intensas, tormentas eléctricas y nevadas significativas desde el suroeste hasta el noreste del país.

La clave estará en cómo evolucione la baja presión en los próximos días y en su interacción con el aire frío instalado sobre buena parte del territorio.

Una imponente tormenta amenaza a gran parte del país

El origen de esta posible tormenta invernal se encuentra en niveles altos de la atmósfera, donde una perturbación comienza a ganar organización frente a la costa occidental. A medida que avance hacia el interior del país, podría inducir la formación de una baja presión en superficie.

Gran parte de Estados Unidos podría experimentar una nueva ola polar en los próximos días. Imagen: archivo.
Gran parte de Estados Unidos podría experimentar una nueva ola polar en los próximos días. Imagen: archivo.

Cuando este tipo de sistemas desciende hacia regiones con abundante humedad y contrastes térmicos marcados, el resultado suele ser un evento de mayor magnitud. En este caso, la combinación de aire templado del sur y aire frío en el norte crea un escenario propicio para precipitaciones de distinta intensidad.

Si el sistema mantiene su cohesión al cruzar el suroeste y las Planicies del Sur, podría expandir su radio de acción hacia el este durante el fin de semana.

A qué zonas afectaría esta nueva tormenta invernal

Los especialistas manejan actualmente dos escenarios principales para esta tormenta invernal en EE.UU., cada uno con consecuencias muy diferentes:

1. Ruta más al sur: si la baja presión permanece en latitudes bajas, el mayor impacto se concentraría en los estados del Golfo y el sureste. En ese caso, predominarían las lluvias fuertes, con riesgo de tormentas eléctricas y acumulados importantes de agua. El aire frío del norte quedaría al margen, reduciendo la probabilidad de nevadas extensas.

2. Desplazamiento hacia el Atlántico Medio y el noreste: en un escenario más intenso, el sistema podría fortalecerse y avanzar hacia la costa este. Esta trayectoria permitiría que interactúe con aire ártico, favoreciendo la formación de nevadas significativas en regiones del Atlántico Medio y el noreste. Incluso pequeños cambios en la ruta podrían marcar la diferencia entre lluvia fría y acumulaciones de nieve.

Cuál sería el potencial impacto

Si el segundo escenario se concreta, ciudades densamente pobladas podrían enfrentar interrupciones en el transporte, demoras aéreas y condiciones peligrosas en carreteras. Las nevadas intensas suelen generar efectos en cadena sobre la actividad económica y los servicios.

Por otro lado, en el sur, el riesgo estaría más asociado a precipitaciones abundantes, posibles inundaciones localizadas y tormentas con ráfagas fuertes.