

Durante años el café cargó con mala fama, pero la ciencia viene reescribiendo esa historia: lejos de ser un vicio a evitar, el consumo moderado y diario se asocia con varios beneficios para la salud y es seguro para la mayoría de los adultos. La clave está en la cantidad y, sobre todo, en cómo se lo toma.
Cuánto café se considera “moderado”
El punto de partida es la dosis. Según las Guías Alimentarias para los estadounidenses, un consumo moderado se ubica en torno a las 3 a 5 tazas por día, o hasta unos 400 miligramos de cafeína, una cantidad considerada segura para la mayoría de los adultos sanos. Es un margen amplio que deja lugar al café de la mañana y al de la tarde sin entrar en terreno de exceso.
Qué efectos tiene en el cuerpo
En ese rango moderado, la evidencia asocia el café a varios efectos positivos. De acuerdo con especialistas de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, el consumo moderado se vincula con un menor riesgo de diabetes tipo 2 y de algunos tipos de cáncer. La explicación que proponen está en su composición: el café, tanto el común como el descafeinado, contiene compuestos antiinflamatorios y antioxidantes que podrían estar detrás de esos beneficios.
Un estudio coescrito por Derrick Alperet, investigador del Departamento de Nutrición de esa institución, encontró que tomar cuatro tazas de café por día, sin crema ni azúcar, se asoció con una reducción de alrededor del 4% de la grasa corporal. Se trata de una asociación, no de una relación de causa y efecto comprobada, pero apunta en una dirección favorable.
La cafeína también juega un papel en otro frente: según Elizabeth Mostofsky, instructora del Departamento de Epidemiología de Harvard, puede bloquear receptores cerebrales asociados al dolor y potenciar el efecto de algunos analgésicos, razón por la cual aparece en varios medicamentos para el dolor de cabeza.

Lo que de verdad importa: cómo lo tomás
Los beneficios se asocian al café en sí, no a lo que se le agrega. El propio Alperet señaló que el café suma a “una dieta saludable compuesta por frutas, verduras, pescado y granos integrales, con menos azúcar, bebidas endulzadas artificialmente y carnes rojas y procesadas”.
Dicho de otro modo: un café solo o con poca leche es muy distinto de uno cargado de azúcar, cremas y siropes, que agregan calorías y azúcares capaces de neutralizar lo bueno. El estudio sobre la grasa corporal, de hecho, encontró el efecto justamente en el café tomado sin crema ni azúcar.














