Molinos Río de la Plata, la alimenticia controlada por la familia Perez Companc, vuelve a salir de compras. La compañía adquirió un complejo industrial en Tucumán con el que entrará por primera vez en la categoría de galletitas.
La planta pertenecía a Complejo Alimenticio San Salvador (CASS) y está ubicada en Banda del Río Salí. Desde esas instalaciones podrá producir galletitas crackers, dulces, rellenas y bizcochos, una línea que hasta ahora no formaba parte de su cartera de alimentos.
Según pudo saber El Cronista, la compañía desarrollará esta nueva categoría a través de sus marcas y anticipó que buscará llevar la producción al exterior.
El establecimiento será entregado en noviembre, una vez cumplidas las condiciones previstas para el cierre de la operación. El acuerdo contempla además el traspaso del personal que actualmente trabaja en la fábrica.
La fábrica que compró Molinos en Tucumán
El complejo funciona desde 2011 en Banda del Río Salí, uno de los principales polos industriales de Tucumán. Ocupa unas 41 hectáreas y tiene dos líneas con capacidad para producir 3300 toneladas de galletitas por mes.
Dentro del mismo predio funciona además un molino harinero, que procesa hasta 430 toneladas de trigo por día. La producción se completa con 10 silos para almacenar el cereal.

Hasta ahora, CASS, propiedad de la familia Luque, elaboraba productos de La Providencia, Bonanza y La Teresina, sus tres marcas, y también producía para otras compañías. Su actividad incluye galletitas, harinas y pastas.
“Esta adquisición representa un paso importante en nuestra estrategia de crecimiento de largo plazo y una apuesta para ingresar a una nueva categoría”, afirmó Agustín Llanos, CEO de Molinos Río de la Plata.
Un año de compras para los Perez Companc
La fábrica de galletitas es la tercera compra que la alimenticia concreta en pocos meses. La primera se conoció a comienzos de junio, cuando acordó quedarse con las operaciones de NotCo en la Argentina y Uruguay, hasta entonces en manos de la foodtech chilena fundada por Matías Muchnick.
NotCo había desembarcado en el país en 2021, en pleno crecimiento de los alimentos elaborados a base de ingredientes vegetales. Con la operación, los Perez Companc incorporaron productos como NotMayo, NotBurger y NotMilk, entre otros.
Semanas después, Molinos compró Bodega Etchart a Pernod Ricard. Fundada en 1850 y ubicada en Cafayate, es una de las bodegas más tradicionales de Salta y elabora vinos bajo las marcas Etchart y Cafayate.

La adquisición significó además el desembarco del grupo en los Valles Calchaquíes. Hasta ese momento, su presencia vitivinícola estaba concentrada en Mendoza, con Nieto Senetiner, Cadus, Ruca Malen y una participación del 50% en Viña Cobos.
En paralelo, la compañía comenzó a desprenderse de activos que ya no consideraba estratégicos. A comienzos de septiembre, acordó transferir a Grupo Elementa parte del complejo Santa Clara, en Rosario, y dejará las actividades de acopio, molienda y refinación de oleaginosas.
Sin embargo, seguirá presente en el predio. Conservará la fábrica de envasado y sus marcas de aceites, mientras que Elementa se hará cargo del resto de las instalaciones. El nuevo dueño anunció una inversión de u$s 100 millones para recuperar y ampliar la capacidad productiva.
Además, la alimenticia analiza otra compra, esta vez fuera de alimentos. Está entre los interesados en quedarse con Grupo Ayudín, dueño de marcas como Ayudín, Poett, Trenet y Pinoluz. Newsan también está en carrera y, por ahora, la operación sigue abierta
Una ganancia de $ 37.571 millones en el primer semestre
Molinos Río de la Plata registró en el primer semestre una ganancia neta de $ 37.571 millones, frente a la pérdida de $ 19.485 millones del mismo período de 2025. Las ventas alcanzaron los $ 544.029 millones y el resultado operativo fue positivo en $ 30.088 millones.
Los números se dieron en un período en el que el mercado de consumo masivo cayó 2,9% interanual. Según informó la compañía, durante esos seis meses logró mantener un volumen similar al comercializado un año atrás.
A su vez, redujo 23,4% sus gastos centrales frente al mismo período de 2025, lo que representó un ahorro de $ 37.023 millones. La empresa atribuyó esa baja al proceso de modernización de sus estructuras administrativas, productivas y logísticas iniciado en períodos anteriores.
En alimentos, comercializó 218.096 toneladas. Las ventas en el mercado local compensaron una leve baja de los despachos al exterior. En vinos, en tanto, superó el millón de cajas vendidas, frente a las 877.487 del mismo período del año anterior.
El año pasado había cerrado con otros números. La alimenticia terminó 2025 con una pérdida neta de $ 40.713 millones y una caída de 6,5% en sus volúmenes vendidos. Hacia el último trimestre, ya había informado las primeras mejoras derivadas de su programa de productividad.






