María Asunción Aramburuzabala, empresaria referente en América Latina, es una de las mujeres más influyentes del sector corporativo. A sus 63 años, la mujer más rica de México, según Forbes, mantiene intacto su espíritu emprendedor e inversionista.
Reconocida por su contundente visión sobre el liderazgo y la resiliencia, la ejecutiva suele dejar más de una frase que sintetiza su mentalidad de negocios. En una reveladora entrevista en el podcast Cracks, conducido por Oso Trava, Aramburuzabala repasó su trayectoria, la filosofía detrás de sus inversiones y la ambición constructiva que guía sus proyectos.
¿Cómo define María Asunción Aramburuzabala su personalidad en los negocios?
Para explicar su carácter frente a los retos empresariales, la inversionista recurre a una metáfora clara: se considera a sí misma como una escaladora de montañas.
Durante su conversación en el podcast, compartió la frase que define su filosofía: “Yo veo una montaña y me gusta subir la montaña. Cuando llego a la cima, no soy de la que saca la banderita y ‘ya llegué a la cima, soy muy feliz’. Pero en el camino ya le estoy poniendo el ojo a las montañas de al lado para ir por la siguiente”.
Aramburuzabala asegura que no se mueve por métricas de vanidad ni por competir con otros. “Yo no tengo numerito, no voy a jugar... nada de ‘ya cuánto ganas’. Le sigo y le sigo. Yo me veo a mí misma como una escaladora. Así he sido”, explicó sobre esa búsqueda constante de nuevos desafíos.
¿Cuál es su verdadero motor detrás de cada proyecto?
Lejos de buscar acumular riqueza por simple ambición financiera, la empresaria aclara que su motivación principal reside en fortalecer las organizaciones a largo plazo y reducir sus riesgos operacionales.
Al abordar qué la impulsa día a día, detalló: “Puedes verlo como ‘quiero ser más rico’, pero a mí mi motor no ha sido ese”.
En ese sentido, remarcó que su “motor” siempre fue el pensamiento: “‘Tengo esta empresa, esto es un castillo de arena, ¿cómo lo hago mejor? Le construyo una torrecita, le pongo un laguito enfrente’. Al negocio lo vas haciendo más grande, lo vas expandiendo, le quitas riesgo y haces a la institución más fuerte, sólida y próspera”.
¿Qué lección deja su trayectoria para las nuevas generaciones?
La lección central de María radica en ver el éxito no como una meta estática, sino como un proceso continuo de construcción y perfeccionamiento:
- Evolución constante: el crecimiento no se detiene al alcanzar una cima corporativa.
- Diversificación con propósito: generar impacto en múltiples industrias fortalece la economía.
- Institucionalización: convertir proyectos iniciales en empresas sólidas, prósperas y perdurables en el tiempo.