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Si escuchás chicharras cantar cerca de tu casa o en el jardín durante el día, no se trata de una simple coincidencia. El sonido intenso y repetitivo de estos insectos suele aparecer en momentos muy específicos del año y está estrechamente vinculado a las condiciones climáticas.
Aunque para algunas personas puede resultar molesto, el canto de las chicharras es una señal natural que anuncia calor, humedad y ciclos biológicos clave.
¿Qué significa el canto de las chicharras?
En gran parte de Latinoamérica existe la creencia de que las chicharras cantan para anunciar la lluvia o para “pedirle” al cielo un alivio frente al calor intenso. Si bien esto forma parte del saber popular, hay una explicación científica detrás de este comportamiento.

El canto de las chicharras está directamente relacionado con la temperatura ambiente. Cuanto más calor hace, más activos se vuelven los machos, que emiten estos sonidos para atraer a las hembras. Por eso, su presencia suele intensificarse durante jornadas calurosas y húmedas, especialmente antes de cambios en las condiciones climáticas.
¿Dónde habitan las chicharras?
Las chicharras pasan la mayor parte de su vida bajo tierra, a varios metros de profundidad, entre las raíces de los árboles. Allí se alimentan de la savia y permanecen en estado inmaduro durante largos períodos.

Existen más de 3000 especies de chicharras en el mundo y pueden vivir tanto en climas templados como tropicales. Algunas especies emergen todos los años, mientras que otras tienen ciclos mucho más largos, que pueden extenderse entre 13 y 17 años, dependiendo del tipo de chicharra.
¿Por qué su sonido es tan fuerte?
El característico “canto” lo producen únicamente los machos. Para hacerlo, utilizan unos órganos especiales llamados timbales, ubicados en el abdomen. Al flexionarlos rápidamente, generan vibraciones que se amplifican gracias a su cuerpo hueco, que funciona como una caja de resonancia.
El resultado es uno de los sonidos más potentes del reino animal: el canto de las chicharras puede alcanzar hasta 115 decibeles, un nivel comparable al de un recital de rock.
Por qué es bueno que haya chicharras
Aunque su presencia sea breve, las chicharras cumplen un rol clave en el equilibrio natural. Su aparición sirve de alimento a aves, reptiles, insectos y otros animales, asegurando una cadena trófica activa.
Además, cuando mueren, sus cuerpos aportan nutrientes al suelo, favoreciendo la salud de los árboles y del ecosistema en general.


