

Con el paso de los años, es muy común notar que los faros del auto pierden brillo, se ven opacos o suman un tono amarillento que resta luz durante la noche.
Antes de gastar en repuestos caros o llevar el vehículo a un taller, existe un método casero muy popular que ayuda a resolver el problema usando un elemento que todos tenemos a mano en casa.
Por qué las luces de los autos se vuelven opacas con el tiempo
A diferencia de los modelos antiguos que venían con faros de vidrio, la mayoría de los vehículos modernos usa ópticas hechas de un plástico muy resistente llamado policarbonato.
Este material soporta bien los golpes de piedras en la calle, pero tiene un punto débil: el sol y el clima.
Con los años, la capa protectora que trae de fábrica se va desgastando, y la superficie se quema, juntando suciedad y perdiendo transparencia.
Cómo funciona la pasta de dientes sobre el plástico quemado
El secreto de este truco no está en ningún ingrediente químico raro, sino en la textura de la crema dental.
Este producto contiene pequeños granitos casi invisibles que sirven para limpiar los dientes sin rayarlos.
Al frotarlos sobre la luz del auto, esos granos actúan como una lija suave que va raspando la mugre pegada y removiendo esa fina capa de plástico que se quemó con el sol.
El paso a paso para hacer la limpieza en casa
Para poner en práctica este método solo se necesita la pasta de dientes, un trapo de microfibra, agua y cinta para tapar la pintura de la carrocería alrededor del faro.
Primero hay que lavar bien la luz para sacar la tierra. Después, se coloca una buena cantidad de crema dental sobre la superficie y se frota en círculos con el trapo durante unos tres a cinco minutos haciendo un poco de presión.

Finalmente, se enjuaga con abundante agua y se seca con un paño limpio.
Por qué es una solución temporal y cómo hacer para que dure más
Aunque el cambio se nota al instante y la óptica vuelve a quedar transparente, el efecto no dura para siempre por sí solo.
Al raspar el plástico para limpiarlo, también se termina de sacar la última protección que le quedaba contra el sol.
Si se deja así, la luz se va a volver a poner amarilla a los pocos meses.
Para evitarlo, el truco final consiste en pasarle una capa de cera para auto o un aerosol protector con filtro solar una vez que la superficie está bien seca.





