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A poco más de 120 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el mapa bonaerense resguarda rincones donde el ritmo convulsionado de la metrópoli se extingue por completo.

Entre campos de cultivo y caminos donde predomina el polvo de la tierra, Villa Lía surge como una alternativa ideal para quienes buscan una escapada de fin de semana marcada por el silencio, la historia rural y la calma de comienzos del siglo XX.

La identidad de un pueblo detenido en el tiempo

Lo que vuelve singular a Villa Lía es la preservación casi intacta de su fisonomía original y la cotidianidad campesina que se respira en sus esquinas.

Surgido a comienzos del siglo pasado en tierras que pertenecieron a la familia Castex, el pueblo creció al compás del Ferrocarril Central Córdoba y del trabajo de colectividades de inmigrantes europeas.

Con una población cercana a los 1.200 habitantes y apenas una arteria asfaltada, la inmensa mayoría de sus calles de tierra invita a caminatas pausadas entre fachadas de ladrillo visto, antiguos almacenes y arboledas centenarias.

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Los principales puntos de interés y patrimonio cultural

El circuito turístico del lugar se articula alrededor de la Plaza José Hernández, el gran pulmón verde donde los visitantes suelen detenerse a descansar a la sombra de sus árboles.

Frente al espacio público destaca la Capilla San José, un templo inaugurado en 1929 que preserva sus líneas arquitectónicas originales.

Otro de los hitos culturales es el Museo y Centro Cultural “Los Rostros de la Pampa”, un espacio dedicado a rescatar la memoria de los pioneros e inmigrantes que moldearon la vida rural de la región.

Asimismo, casonas emblemáticas como Casa Bellavista y las viejas esquinas de ramos generales completan una escenografía que ha servido incluso como ubicación para producciones cinematográficas.

Sabores de campo y la propuesta gastronómica local

La oferta culinaria de la localidad rinde culto a las tradiciones criollas y a la cocina casera sin apresuramientos.

En los antiguos almacenes y comedores del pueblo, como Las Argibay, Lo Pascual o Parrilla Don Alfredo, la propuesta se centra en picadas compuestas por embutidos y quesos regionales, empanadas cortadas a cuchillo, pastas artesanales y cortes de carne a la parrilla.

La experiencia gastronómica se complementa con opciones para la tarde en casonas reconvertidas donde se ofrecen tortas caseras y pastelitos tradicionales.

Cómo llegar a Villa Lía desde la Ciudad de Buenos Aires

El acceso desde la Capital Federal resulta sencillo y demanda aproximadamente una hora y tres cuartos de viaje en automóvil.

El trayecto se realiza saliendo por la Autopista Panamericana (Ramal Pilar / Ruta Nacional 8) en dirección a San Antonio de Areco hasta el kilómetro 111, donde se toma el empalme con la Ruta Provincial 41 en dirección hacia Baradero.

Tras recorrer aproximadamente 18 kilómetros por esta arteria provincial, se encuentra el acceso pavimentado que conduce directamente al casco urbano del pueblo.

Quienes opten por el transporte público pueden abordar colectivos de larga distancia hasta la terminal de San Antonio de Areco y completar el tramo final mediante el servicio de ómnibus local o traslados privados.