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El mundo de las inversiones sumó una enorme cantidad de personas cada vez más interesadas en los últimos años. Invertir hoy está al alcance de la mano gracias a billeteras digitales, los brokers online y la facilidad para acceder a acciones, bonos, fondos comunes de inversión y Cedears.

Sin embargo, invertir no es sólo seguir una recomendación en redes sociales o comprar las acciones que más subieron en los últimos meses. Una inversión puede dar buenos resultados por sí sola, pero eso no significa que sea la mejor opción para el conjunto del portafolio. Si todos los activos dependen de los mismos factores, una mala noticia puede afectar a buena parte del capital al mismo tiempo.

La verdadera diversificación no consiste en sumar activos sin criterio, sino en distribuir el riesgo. En otras palabras, evitar que todo el rendimiento de la cartera dependa de un mismo país, un mismo sector o una misma situación económica.

Según explican los especialistas, existen tres señales que permiten detectar si una cartera está mal diversificada y necesita ser reorganizada.

Las tres señales que indican que tu cartera está mal diversificada

Tener 15 o 20 activos distintos no garantiza una diversificación eficiente. Lo importante no es la cantidad de inversiones, sino cómo se comportan frente a un mismo escenario.

Por ejemplo, una persona puede tener acciones de cinco empresas distintas. A simple vista parece una cartera diversificada, pero si todas reaccionan de forma similar cuando cambian las tasas de interés o se deteriora el contexto económico, el riesgo continúa concentrado.

La regla es: cuando los activos comparten el mismo sector, país o exposición, el riesgo se acumula. En cambio, cuando se combinan distintos rubros, monedas, plazos y geografías, el riesgo se distribuye.

Las siguientes son las tres claves que recomiendan mirar los especialistas para saber si la cartera está bien diversificada:

1. Tener empresas de un mismo sector

Uno de los errores más frecuentes es concentrarse únicamente en compañías de un mismo sector.

Por ejemplo, si una cartera está integrada exclusivamente por empresas vinculadas al sector tecnológico, cualquier corrección que afecte a esa industria puede impactar sobre toda la inversión.

Nahuel Bernués, asesor financiero y fundador de Quaestus Advisory, asegura que sigue siendo optimista respecto del sector tecnológico, aunque con algunas precauciones.

El especialista advirtió que muchos inversores compraron acciones tecnológicas simplemente porque venían subiendo y no porque analizaran sus fundamentos.

Además, alertó sobre el riesgo de concentrarse en las llamadas Siete Magníficas. “El principal riesgo es que las siete dependen del mismo motor: el ciclo de inversión en inteligencia artificial. Si ese tema se frena, caen todas juntas, y tener siete acciones distintas no te protege de nada porque en el fondo es una sola apuesta repetida siete veces”, señaló.

2. Invertir solo en empresas de un país

Otro error habitual es pensar que comprar compañías diferentes dentro de un mismo país, como Estados Unidos, equivale a diversificar.

Aunque se trate de sectores distintos, una cartera que depende exclusivamente de un país sigue expuesta a sus riesgos económicos, políticos y financieros.

Subas de tasas de interés, conflictos geopolíticos, cambios regulatorios o desaceleraciones económicas pueden afectar simultáneamente a todas las empresas de una misma región.

Por eso los especialistas recomiendan incorporar exposición a distintos mercados y geografías para reducir la dependencia de un único escenario.

3. Tener demasiados activos

Puede sonar contradictorio, pero una cartera con 20 o 30 activos tampoco necesariamente está bien diversificada.

Este fenómeno se conoce como sobrediversificación y ocurre cuando los rendimientos de algunas inversiones terminan compensando las pérdidas de otras, generando una rentabilidad muy baja.

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En esos casos, los activos que mejor funcionan pierden impacto dentro de la cartera porque quedan diluidos entre muchas posiciones. El resultado es un portafolio que avanza poco, incluso cuando algunas inversiones tienen desempeños destacados.

Cómo diversificar una cartera de inversiones de forma inteligente

Para Bernués, una de las formas más eficientes de diversificar es aplicar la estrategia denominada “core-satélite”.

“El core, entre el 60% y el 70% de la cartera, va en diversificación amplia y real entre renta fija y variable: índices globales y sectores con lógica propia como salud, financieras e industriales, que no dependen del ciclo tecnológico”, explicó.

Según el especialista, el 30% o 40% restante puede destinarse a apuestas más específicas, como tecnología, infraestructura vinculada a inteligencia artificial o mercados emergentes.

“La ventaja de este tipo de cartera es que separa lo que te protege de lo que te hace ganar: si el tema de moda se enfría, no se cae toda la cartera”, agregó.

Por su parte, Nicolás Parreira, asesor financiero y director financiero de Grupo Sigma, destacó que la diversificación debe adaptarse al perfil de riesgo de cada persona.

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Como referencia para un inversor moderado, propone una cartera compuesta por 60% de renta variable, 30% de renta fija, 5% de oro y 5% de instrumentos de corto plazo con alta liquidez.

“La composición definitiva debería adaptarse a la edad, los ingresos, los objetivos, la necesidad futura de liquidez y, especialmente, a la capacidad de cada persona para tolerar caídas sin abandonar la estrategia”, sostuvo.

Qué Cedears conviene tener en cartera para mantener durante años

A la hora de pensar en inversiones de largo plazo, Parreira considera que las empresas elegidas deben tener ventajas competitivas sostenibles, capacidad para generar caja, balances sólidos y posibilidades de seguir creciendo durante la próxima década.

Bajo esa lógica, destacó cinco nombres para formar el núcleo de una cartera diversificada:

  • Microsoft: combina software, servicios en la nube, inteligencia artificial e ingresos recurrentes. Además, cuenta con una posición dominante en segmentos clave de tecnología.
  • Alphabet: la matriz de Google mantiene negocios sólidos en publicidad digital, búsquedas, YouTube y servicios de nube, al tiempo que amplía su presencia en inteligencia artificial.
  • Amazon: permite acceder a tres fuentes de crecimiento: comercio electrónico, publicidad digital y servicios de nube a través de AWS.
  • Visa: aporta exposición al crecimiento de los pagos digitales y presenta una menor dependencia del ciclo tecnológico que otras compañías.
  • Berkshire Hathaway: la empresa de Warren Buffett ofrece una diversificación natural gracias a su presencia en seguros, energía, ferrocarriles, industria y una amplia cartera de inversiones.

Además, Parreira sumaría una posición más pequeña en Nvidia. “Es una de las principales beneficiarias del desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial”, destacó, aunque aclaró que presenta una mayor sensibilidad a cambios de valuación, competencia y restricciones comerciales.

Los sectores con mayor potencial para la próxima década

Más allá de las empresas puntuales, los especialistas coinciden en que existen algunas tendencias de largo plazo que pueden ofrecer oportunidades atractivas.

Entre los sectores con mayor potencial de crecimiento, destacan:

  • Infraestructura vinculada a inteligencia artificial.
  • Semiconductores.
  • Centros de datos.
  • Servicios de nube.
  • Ciberseguridad.
  • Generación y distribución de energía.
  • Pagos digitales e infraestructura financiera.
  • Salud, biotecnología y tecnología médica.

“En una estrategia de diez años importa más la calidad de la empresa que la etiqueta del sector”, remarcó Parreira.