

En un escenario marcado por el regreso de la volatilidad en las tasas overnight y un mercado que monitorea de cerca los movimientos de liquidez del Banco Central (BCRA) y el Tesoro, los inversores buscan recalibrar sus portafolios.
En este escenario, un nuevo informe del equipo de Research de Facimex Valores aportó una hoja de ruta detallada para los interesados en invertir en bonos.
En particular, realizaron el ejercicio de distribuir en distintos instrumentos $ 1 millón —o su equivalente en dólares— en busca de una estrategia para blindar el capital y obtener rendimientos. El análisis divide las aguas entre estrategias hard dollar y alternativas de retorno total en pesos.
Para quienes buscan resguardar sus ahorros en moneda dura y jugar el llamado “trade de normalización”, la ALyC propone una cartera diversificada que limita la exposición a la duration.
De ese millón imaginario, los analistas sugieren destinar el grueso de los fondos, un 40%, a deuda subsoberana de alta calidad, acompañar con un 35% en obligaciones negociables (ON) corporativas y dejar un 25% reservado para los bonos soberanos.
Dentro de esta estructura en dólares, los elegidos por el broker en el universo soberano son el GD35 y el AE38, apostando a una convergencia crediticia hacia una calificación B- que dejaría mayores retornos en el tramo largo.

Por el lado del riesgo provincial, Facimex balancea la porción subsoberana entre el tramo corto con Córdoba 29 y Mendoza 29, y el tramo largo con Santa Fe 34 y Córdoba 35, limitando considerablemente el riesgo a la baja ante eventuales escenarios de estrés. El bloque corporativo, en tanto, lo cubrirían devengando cupones con baja volatilidad a través de Banco Macro 29 y YPF 31.
Por otro lado, si la intención del inversor es maximizar el retorno total en pesos, la estrategia da un giro hacia los instrumentos a tasa fija, los flotantes y los atados a la evolución del tipo de cambio.
En este caso, la sugerencia es aplicar un 25% del capital en Lecaps con vencimiento en noviembre para asegurar tasas reales positivas, sumar un 15% en el bono Dual de septiembre (TTS26) ante la suba de la tasa TAMAR, y destinar un 10% a Lelinks cortas de agosto y septiembre.
El 50% restante de esta cartera en moneda local se divide para buscar cobertura de mediano y largo plazo. Un 25% se direcciona al tramo medio de la curva CER (ajuste por inflación), destacando los bonos a diciembre de 2026 y marzo de 2027.
El último cuarto del portafolio busca blindaje poselectoral a través de Duales con vencimiento en 2028, instrumentos que los especialistas consideran ideales para navegar la volatilidad, ya que ajustan por la variable (inflación o dólar) que enfrente mayor estrés en su momento.
El informe también contempla a aquellos que necesitan hacer cash management o manejo de liquidez de corto plazo. Para estos pesos transitorios que no pueden inmovilizarse mucho tiempo, la recomendación es directa: un 60% posicionado en Lecaps (distribuido entre las que vencen a mediados y a fines de septiembre) y un 40% en instrumentos flotantes.

Esta combinación permitiría devengar buenos intereses diarios sin sacrificar la disponibilidad de los fondos, un dato clave frente a la menor liquidez excedente que se observa hoy en la plaza.
Finalmente, para los perfiles más conservadores que buscan pura cobertura cambiaria, el reporte aconseja evitar estirar plazos. Con una curva dollar linked invertida que resta atractivo a los vencimientos largos, la apuesta se concentra en un 80% en instrumentos soberanos como las Lelink cortas, que hoy operan con rendimientos más seductores que los sintéticos armados con Lecaps. El 20% restante lo completan con deuda corporativa.
La foto actual del mercado refleja un sesgo monetario del Gobierno enfocado en el control de las cantidades y un reciente salto en la demanda precautoria de liquidez. Frente a este panorama, las carteras modelo de Facimex dejan en evidencia que la clave ya no pasa por apostar a un solo pleno direccional, sino por diversificar el riesgo mediante un delicado equilibrio entre tasas reales positivas, resguardo inflacionario y selectividad extrema en el crédito provincial y corporativo.


