Los inversores apuestan a que la administración Trump hará funcionar la economía estadounidense “a toda máquina” de cara a las elecciones de medio término, con acciones firmes y un dólar más débil que reflejan expectativas de crecimiento sólido y mayor inflación.

Una seguidilla de datos económicos robustos desmintió las previsiones de desaceleración en Estados Unidos, llevando los diferenciales de crédito a los niveles más ajustados del siglo y ayudando a que las acciones alcanzaran nuevos máximos históricos este mes.

Al mismo tiempo, gestores de fondos señalaron que crece la convicción de que los recortes de impuestos del presidente Donald Trump, su impulso a la desregulación y su campaña por tasas de interés más bajas agregarán aún más combustible a la economía este año, mientras el mandatario busca reforzar apoyos de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

“Hay un plan cuidadosamente diseñado para que la economía de Estados Unidos esté zumbando hasta el verano”, dijo Arif Husain, jefe global de renta fija de T Rowe Price.

Trump se jactó la semana pasada en Davos de un crecimiento estadounidense “explosivo”, luego de que cifras mostraran que el PBI se expandió a una tasa anualizada del 4,4% en el tercer trimestre de 2025, impulsado en parte por el auge de la inteligencia artificial. El modelo GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta proyecta una aceleración al 5,4% en el último trimestre del año pasado.

Pese a la buena salud de la economía, los inversores esperan que la Reserva Federal recorte las tasas más adelante este año bajo el sucesor de Jay Powell, que asumirá en mayo. Un mayor gasto y recortes impositivos incluidos en el proyecto emblemático del presidente, la “One Big Beautiful Bill”, aprobado el año pasado, también se espera que sigan impulsando el crecimiento en 2026.

Trump se jactó la semana pasada en Davos de un crecimiento estadounidense “explosivo”, luego de que cifras mostraran que el PBI se expandió a una tasa anualizada del 4,4% en el tercer trimestre de 2025.
Trump se jactó la semana pasada en Davos de un crecimiento estadounidense “explosivo”, luego de que cifras mostraran que el PBI se expandió a una tasa anualizada del 4,4% en el tercer trimestre de 2025.Fuente: EPA/KEYSTONEGIAN EHRENZELLER

Asesores de la administración Trump sostienen que un boom de productividad ayudará a corregir uno de los puntos débiles de la economía: el enfriamiento del mercado laboral.

“Hemos visto enormes ganancias de producción impulsadas por la productividad; pronto debería empezar a verse una mejora en el empleo”, dijo Joe Lavorgna, asesor económico del secretario del Tesoro, Scott Bessent, al Financial Times.

Según la última encuesta global a gestores de fondos del Bank of America, la proporción de inversores que espera que la economía se fortalezca en el próximo año, así como las expectativas de un “boom” económico, están en el nivel más alto desde mediados de 2021.

El estímulo adicional para una economía que ya avanza con fuerza impulsó al mercado accionario, con el S&P 500 acercándose por primera vez a los 7.000 puntos y el Russell 2000 —más enfocado en el mercado doméstico— superando ampliamente al índice de primera línea este mes. Sin embargo, también dejó a los inversores preparándose para otra ola inflacionaria, ante la expectativa de que el nuevo presidente de la Fed respalde el deseo de Trump de tasas más bajas.

Los break-evens a dos años de Estados Unidos, que reflejan las expectativas del mercado sobre la inflación de corto plazo, subieron del 2,25% en diciembre al 2,68%.

Anticipando que el estímulo monetario y fiscal combinado avive la inflación, Husain dijo que está usando opciones para apostar a que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo subirán este año.

[La economía] suena muy bien en este momento, pero tenés la leña para algo que potencialmente podría ser bastante destructivo”, advirtió.

La presión política para un mayor gasto cuando la economía ya luce saludable es evidente, señalan los inversores. Karen Ward, estratega jefe de mercados de JPMorgan Asset Management, dijo: “Se acercan las elecciones de medio término en noviembre y eso generará más presión para medidas de estímulo que ganen votos”.

Se espera que el gasto en el despliegue de infraestructura de inteligencia artificial siga expandiéndose con rapidez en 2026, mientras que la ley impositiva de Trump incluye incentivos a la inversión en maquinaria y equipamiento fabril. También contempla recortes de impuestos para muchos trabajadores estadounidenses; Ward estima que este año se devolverán a los hogares de Estados Unidos unos u$s 440.000 millones a través de reembolsos de impuestos.

Stephen Jones, director global de inversiones de Aegon Asset Management, dijo que los inversores no deberían dudar de la “voluntad política de acelerar la economía”.

Datos económicos más fuertes de lo esperado llevaron a los inversores a moderar levemente sus apuestas por recortes de tasas en las primeras semanas del año, con dos reducciones de un cuarto de punto previstas para 2026.

Una reacción adversa liderada por el Senado frente a una investigación del Departamento de Justicia sobre Powell atenuó los temores de que Trump pueda designar a un aliado cercano al frente del banco central más importante del mundo.

Sin embargo, algunos analistas temen que la autoridad monetaria ceda a los llamados del presidente a recortes más profundos antes de las elecciones de noviembre.

George Goncalves, jefe de estrategia macro de Estados Unidos en MUFG, dijo que espera tres o cuatro recortes este año, en parte como reflejo del nuevo liderazgo en la Fed.

“Por fundamentos hay margen para dos recortes más”, señaló. “Pero estoy incorporando la política”.

Estas preocupaciones sobre la independencia de la Fed dieron impulso a la reciente caída del dólar, que se produjo pese a la fortaleza de la economía estadounidense, ya que los inversores temen la imprevisibilidad de la política económica de Trump.

La incorporación de nuevos subsidios a los hogares y tasas de interés más bajas en una economía ya fuerte son razones para ser “cautelosos” con los bonos del Tesoro a largo plazo y con el dólar, dijo Kevin Thozet, miembro del comité de inversiones de la gestora francesa Carmignac. “Si la economía no necesita este empujón reflacionario, Trump sí, para ganar las elecciones de medio término”.

“Todo esto, sin embargo, se espera que tenga como costo tasas de largo plazo más altas y presión bajista sobre el dólar”, concluyó.