Hace unos 15 años, mientras las potencias mundiales observaban con creciente alarma el programa nuclear de Irán, el ayatolá Alí Jamenei ordenó a sus asesores militares prepararse para un escenario drástico. “Me llamó y me pidió un plan para cerrar el estrecho de Ormuz", declaró esta semana a la televisión estatal el general de división Rahim Safavi, asesor militar del fallecido líder supremo de Irán. “Le pedí tres meses, pero él redujo el plazo a uno... Pronosticó que un día tendríamos que utilizar esto”.
Safavi señaló que los planificadores militares de la república islámica desarrollarían más adelante estrategias para bloquear no solo el Golfo, sino también el mar de Omán, el mar Rojo e incluso el Mediterráneo oriental. Esas amenazas nunca se ejecutaron y el mundo pasó los años siguientes obsesionado con frenar el programa nuclear, que fue objeto de sanciones, una tensa diplomacia y, al final, de ataques aéreos estadounidenses durante la guerra de 12 días de Israel el año pasado.
El relato de Safavi, sin embargo, ayuda a explicar cómo el estrecho ha pasado a sustituir —en cuestión de meses— al programa nuclear de Irán como el desafío más acuciante y difícil de negociar en el conflicto entre EEUU e Irán. Después de que sus principales centros de enriquecimiento fueran bombardeados el año pasado, la república islámica puso en práctica por primera vez el plan de Jamenei para el estrecho, convirtiéndolo en su herramienta más eficaz para infligir daño a Washington y a sus aliados.
En la actualidad, el régimen también parece menos dispuesto a ceder en sus reclamaciones sobre la vía marítima de lo que estuvo durante el estancamiento nuclear que provocó tantos años de tensión. “La cuestión nuclear se puede negociar. Ormuz no”, afirmó un miembro del régimen. “Lo único que se lamenta ahora es no haber cerrado el estrecho hace años, cuando EE.UU. impuso las primeras sanciones”, añadió.
Las amenazas de Irán de cerrar el estrecho se habían considerado hasta entonces como mera retórica. Antes del año pasado, el país nunca había sido atacado directamente por EE.UU. ni por Israel, y los funcionarios del régimen argumentaban que una medida de ese calibre solo se contemplaría en caso de una guerra existencial.
Sin embargo, ese momento llegó con los primeros bombardeos de la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán en febrero, que acabaron con la vida de Jamenei y de varios altos dirigentes. El presidente de EE.UU., Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, plantearon la campaña como una iniciativa capaz de derrocar a la república islámica. En consecuencia, Irán tomó represalias atacando no solo las bases regionales de EE.UU., a Israel y a los Estados del Golfo, sino también a los buques comerciales en el estrecho de Ormuz, por el que antes del conflicto transitaba un 20% del petróleo y el gas natural licuado del mundo, desencadenando la peor crisis energética en años.
La determinación del régimen por mantener el control sobre el estrecho demostró ser también un factor clave en el fracaso de un acuerdo alcanzado en junio, diseñado para sentar las bases de las negociaciones hacia una resolución definitiva, que incluía el programa nuclear. Según un memorándum de entendimiento, EE.UU. accedió a levantar el bloqueo sobre los puertos iraníes e Irán aceptó permitir la reanudación gradual del tráfico marítimo comercial.
No obstante, después de que el gobierno estadounidense alentara a los buques a transitar a lo largo de la costa de Omán, el ejército iraní comenzó a atacar barcos a los que acusaban de utilizar una ruta “no autorizada”, insistiendo en que el estrecho debía permanecer bajo control iraní mientras continuara la guerra.
EE.UU. respondió con ataques aéreos y reanudó su bloqueo, provocando jornadas de bombardeos de represalia mutua que amenazan con escalar hacia otro conflicto a gran escala antes de que las conversaciones sobre el programa nuclear de Irán hayan comenzado.
“Esta es la primera vez, desde que EE.UU. comenzó a utilizar la coerción económica contra Irán en la década de 1980, que Irán ha sido capaz de responder de la misma manera presionando a la economía estadounidense”, declaró Ali Vaez, del Crisis Group. “Por ello, están muy interesados en utilizar este precedente para enviarle una señal a EE.UU.: “Si empiezan otra guerra contra nosotros, tendrán que asumir graves consecuencias económicas”... Ven esto como su principal baza de disuasión".
Irán insiste en que, como parte de cualquier futuro acuerdo, solo ellos y Omán deben decidir cómo se gestiona la vía marítima, argumentando que los intentos de EE.UU. de establecer una ruta de navegación independiente podrían utilizarse con fines militares. La república islámica también ha manifestado que en el futuro cobrará a los buques “tarifas de servicio”, alegando la necesidad de cubrir los costes medioambientales y de seguridad.

“Nuestra verdadera guerra se libra en el estrecho de Ormuz, que es más importante que la cuestión nuclear”, declaró esta semana Hamid-Reza Hajibabaei, miembro destacado del parlamento iraní, a los medios locales tras el anuncio de los legisladores de que estaban estudiando una nueva legislación para formalizar la gobernanza de la vía marítima. “El estrecho de Ormuz es la cumbre de la resistencia de la nación iraní contra Estados Unidos”.
Esta semana, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán amenazó con extender su campaña más allá del estrecho, advirtiendo que Estados Unidos y sus aliados “deberían prepararse para el cierre de otras rutas de exportación de petróleo y gas”.
El fracaso del acuerdo de junio también ha puesto de manifiesto una creciente asimetría en las posiciones negociadoras de ambas partes. La Casa Blanca presiona para lograr un acuerdo rápido que restablezca el transporte marítimo, mientras Trump se enfrenta a la presión interna para reducir los precios de la energía antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos en noviembre.
Irán, en cambio, puede permitirse negociar con lentitud y que el régimen tiene mayor tolerancia al dolor que EE.UU. Irán ha mantenido numerosas rondas de conversaciones en el pasado, incluidas las que condujeron al acuerdo de 2015 con las potencias mundiales. También mantuvo conversaciones con la administración Trump antes de la guerra de los Doce Días del año pasado y del conflicto más reciente, aunque persistían enormes diferencias entre las partes.
Un diplomático occidental de alto rango en Teherán afirmó que los ataques estadounidenses e israelíes contra instalaciones nucleares habían reducido paradójicamente la sensación de urgencia en torno al programa nuclear iraní. Sin embargo, esto no significa que el país haya perdido ni la experiencia técnica ni la capacidad de reconstrucción, añadió el diplomático.
Trump, que ha insistido en que Irán debe desmantelar su programa nuclear, amenazó esta semana con atacar una instalación nuclear enterrada a gran profundidad bajo Kolang Gazla —conocida como la Montaña del Pico— en el centro de Irán.
En virtud del memorando de entendimiento de junio, Irán acordó dialogar sobre el programa y, como mínimo, reducir su reserva de más de 9.000 kg de uranio enriquecido, incluidos 440 kg con niveles cercanos al grado armamentístico. Pero fuentes internas del régimen afirman que la república islámica sigue siendo reacia a exportar este uranio, tal como lo ha exigido Trump.
“El beneficio que les proporciona el estrecho es algo que nadie puede arrebatarles, por lo que es seguro que cualquier acuerdo que Trump firme sobre el tema nuclear se implementará", declaró Vali Nasr, exfuncionario estadounidense que trabaja en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de Johns Hopkins.
Se prevé que cualquier negociación nuclear sea sumamente compleja y prolongada, dadas las enormes diferencias y la desconfianza entre ambas partes. Sin embargo, este asunto parece cada vez más secundario frente a la batalla por el estrecho.
“Irán está dispuesto a llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear”, afirmó la fuente interna. “Pero es poco probable que lleguemos tan lejos porque Irán no cederá en su control del estrecho. Un acuerdo ahora parece casi imposible", concluyó.





