Los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo sufrieron el jueves una nueva ola de ventas, después de que la intervención del secretario del Tesoro, Scott Bessent, para sostener el mercado no lograra calmar los nervios de los inversores.
El rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años subió hasta 0,07 puntos porcentuales, a 5,27%, en la rueda matutina de Nueva York del jueves, con lo que revirtió gran parte de la baja de 0,09 puntos porcentuales registrada tras el anuncio del Tesoro del miércoles. Los rendimientos de los bonos se mueven de forma inversa a los precios.
El Tesoro había anunciado el miércoles que “al menos duplicaría” sus compras de títulos con vencimiento entre 10 y 30 años, con lo que elevaría esas operaciones de u$s 2.000 millones a “al menos” u$s 4.000 millones.
También cayeron otros bonos a nivel global. El rendimiento de los gilts británicos a 30 años subió 0,02 puntos porcentuales, a 5,81%, después de haber bajado 0,05 puntos porcentuales el miércoles.
Las ventas del jueves ponen de relieve la profunda preocupación que persiste entre los inversores por la creciente carga de deuda pública de EE.UU. y por la capacidad de los responsables de política económica para contener el brote inflacionario desatado por la guerra del presidente de EE.UU., Donald Trump, en Irán.
Analistas de Wall Street, muchos de los cuales se mostraron sorprendidos por el plan de recompra del Tesoro, señalaron que la medida difícilmente sea suficiente para disipar las preocupaciones de los inversores. La deuda pública de EE.UU. alcanzó un récord de u$s 40 billones el martes, según datos del Departamento del Tesoro.
El dólar estadounidense, que había caído con fuerza tras el anuncio del miércoles, continuó su retroceso el jueves. Un índice que mide el valor de la divisa frente a una canasta de monedas de referencia cayó hasta 0,3%, después de haber retrocedido 0,8% el miércoles. Más tarde recuperó cerca de la mitad de las pérdidas registradas temprano el jueves.
Analistas de MUFG señalaron que existe la sensación de que el anuncio no programado del Tesoro estadounidense “carece de un plan estratégico”.
“El peligro ahora, tras este anuncio, (...) es que resulte contraproducente y derive en un menor apetito por sostener activos estadounidenses o por la exposición al dólar, o ambas cosas”, indicaron.

Agregaron que Bessent no está siguiendo su propio consejo de concentrarse en la política económica en lugar de las señales al mercado, al no lograr reducir el déficit fiscal de EE.UU. mediante un ajuste de las cuentas públicas.
Keith Patton, jefe de tasas globales y renta fija sin restricciones de Columbia Threadneedle Investments, dijo que el plan anunciado por Bessent es “minúsculo” en comparación con el exitoso programa de flexibilización cuantitativa de la Fed.
“Este tipo de intervenciones solo funcionan si van acompañadas de iniciativas de política clave, en especial en materia de gasto”, señaló. Agregó que no se espera una baja del gasto “en el futuro previsible”.
Kit Juckes, jefe global de estrategia cambiaria de Société Générale, dijo que “está en duda” que el anuncio del Tesoro logre contener la suba de los rendimientos.
“A medida que el nivel de deuda pública en manos del sector privado de EE.UU. se acerca al 100% del PBI y los déficits fiscales se mantienen elevados”, la disposición de los inversores extranjeros a comprar activos estadounidenses “será un problema cada vez mayor”, afirmó.
Agregó que esto “obligará a EE.UU. a ajustar su política fiscal, a aceptar mayores costos de financiamiento o a dejar que el dólar se debilite. No hace falta adivinar cuál de esas soluciones considera el mercado como la más probable”.





