Los activos argentinos transitan una rueda volátil este jueves, en medio de una fuerte presión sobre los bonos soberanos y un escenario internacional que vuelve a complicarse por la escalada del petróleo. El riesgo país se mantiene en la zona de los 517 puntos básicos, después de haber llegado a tocar 522 puntos y un máximo intradiario de 527, mientras las acciones locales intentan recuperar terreno y los ADR argentinos operan con comportamiento dispar.

El dato más preocupante continúa llegando desde la renta fija. Según las cotizaciones del mercado, buena parte de los bonos soberanos en dólares permanece en terreno negativo. Entre los Globales se observan bajas en el GD29, GD30, GD35, GD38, GD41 y GD46, mientras que dentro de los Bonares también predominan los números rojos.

El deterioro no es un fenómeno aislado de esta rueda. Los bonos argentinos vienen acumulando pérdidas durante agosto y los títulos en dólares ya ofrecen rendimientos promedio cercanos al 10% anual, una tasa que refleja la creciente prima que reclaman los inversores para permanecer expuestos al riesgo argentino.

La dinámica marca un fuerte cambio respecto de julio. El riesgo país había llegado a acercarse a los 400 puntos básicos, pero durante agosto revirtió esa compresión y volvió a instalarse cómodamente por encima de las 500 unidades. En la rueda previa había terminado en 517 puntos, mientras que este jueves llegó a alcanzar los 527 puntos intradiarios, su nivel más elevado de los últimos tres meses.

Los fondos ponen distancia de la Argentina

La señal que envían los grandes inversores internacionales resulta especialmente significativa porque los activos argentinos no consiguieron acompañar el alivio que había aparecido en otros mercados emergentes después del anuncio del Tesoro estadounidense de ampliar sus operaciones de recompra de deuda de largo plazo.

El Gobierno de Estados Unidos anunció que duplicará el tamaño de esas recompras, de u$s 2.000 millones a u$s 4.000 millones por operación, entre septiembre y noviembre. La medida buscó contener el fuerte incremento de los rendimientos de los Treasuries y generó inicialmente una mejora en el clima financiero internacional.

Argentina, sin embargo, quedó desacoplada.

Los inversores mantienen una postura cautelosa sobre los títulos locales y vuelven a poner el foco sobre los riesgos domésticos, particularmente la evolución de la actividad económica y el escenario político de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

La presión internacional sobre el mercado de deuda tampoco desapareció. Los rendimientos de los bonos de largo plazo de las principales economías llegaron durante esta semana a niveles que no se observaban desde hacía años, en un contexto de preocupación por la inflación, los elevados déficits fiscales y una creciente competencia global por el capital.

El petróleo suma presión

A ese escenario se agrega ahora otro factor: el fuerte avance del petróleo.

El futuro del Brent para octubre de 2026 cotiza en torno a u$s 93,07 por barril, con una suba de 1,58%, según las cotizaciones observadas durante la rueda.

El movimiento profundiza la escalada registrada durante los últimos días. El Brent había superado los u$s 89 al comienzo de la semana y posteriormente avanzó hacia la zona de u$s 91-92, impulsado por el recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente y las dudas sobre el suministro de crudo.

La suba de la energía vuelve a alimentar los temores inflacionarios globales y agrega presión sobre las tasas de interés de largo plazo. Para los mercados emergentes, una combinación de petróleo más caro y rendimientos elevados en Estados Unidos suele representar un escenario menos favorable para los flujos de capital.

El Merval intenta despegarse de los bonos

En contraste con la debilidad de la deuda soberana, las acciones argentinas muestran este jueves un comportamiento algo más favorable.

El S&P Merval opera en terreno positivo, con avances que durante la rueda se ubicaron entre 0,5% y 0,9%, después de haber cerrado la jornada anterior con una caída de 0,59%. Datos posteriores de mercado ubicaban al índice alrededor de los 2,9 millones de puntos.

Entre las acciones líderes locales se destacan YPF, con una mejora superior al 2%; Transportadora de Gas del Sur, con un avance cercano al 1,3%; Pampa Energía, con una suba superior al 1%; y Transener, que también se mantiene en positivo.

El movimiento encuentra correlato en Nueva York. Entre los ADR argentinos, YPF avanza alrededor de 2,2%, Transportadora de Gas gana más de 2%, Supervielle sube cerca de 1,2% y Pampa Energía mejora alrededor de 1,1%.

También opera en positivo Grupo Financiero Galicia, mientras BBVA muestra una variación marginal. Del otro lado aparecen Banco Macro, Loma Negra, Telecom y Edenor, con retrocesos.

La recuperación parcial, de todas formas, todavía no alcanza para revertir el balance de agosto. Los ADR bancarios argentinos acumulan pérdidas superiores al 15% en dólares durante el mes, uno de los sectores más castigados por el deterioro de las expectativas locales.

Bonos y acciones empiezan a contar historias diferentes

La foto del mercado deja así una señal particular. Mientras las acciones consiguen ensayar un rebote y las compañías energéticas se benefician además de un petróleo nuevamente por encima de los u$s 90, los bonos siguen sin encontrar piso.

Esa divergencia mantiene al riesgo país por encima de los 500 puntos y vuelve a alejar la posibilidad de que Argentina recupere en el corto plazo un acceso más normal al mercado internacional de deuda.

El problema para el Gobierno es que la mejora fiscal todavía no alcanza para convencer a los inversores de asumir mayor exposición soberana. Con bonos que ofrecen rendimientos cercanos al 10% anual y un riesgo país nuevamente en máximos de tres meses, el mercado vuelve a exigir una prima considerable para financiar a la Argentina.

Así, el arranque de la rueda deja dos mercados argentinos diferentes: acciones que intentan recuperarse, impulsadas especialmente por el sector energético, y bonos que continúan reflejando la salida de posiciones y la cautela de los grandes fondos internacionales.