El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, prometió mantener el bloqueo del estrecho de Ormuz y continuar atacando bases militares de Estados Unidos en la región en sus primeras declaraciones públicas desde su designación.
En un comunicado escrito publicado en medios estatales y compartido en el sitio oficial de su padre fallecido, Jameneí —quien no ha sido visto en público y se cree que resultó herido— también insinuó que Irán podría buscar ampliar el conflicto con Estados Unidos e Israel.
“El uso del bloqueo del estrecho de Ormuz como herramienta de presión debe continuar”, afirmó Jameneí. “Se han realizado estudios para abrir nuevos frentes donde el enemigo tenga poca experiencia o sea vulnerable, que pueden activarse si la guerra continúa y si se considera necesario”.
Los ataques iraníes contra buques han vuelto casi intransitable el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercia en el mundo.
Esto ha provocado un fuerte aumento en los precios del petróleo y del gas y ha desencadenado lo que la Agencia Internacional de Energía calificó como “la mayor interrupción del suministro de la historia”.
El comunicado llega tras un período de silencio de Jameneí, quien fue elegido nuevo jefe de Estado de Irán a primera hora del lunes, pero no había sido visto ni escuchado públicamente desde el inicio de la guerra el 28 de febrero.
Su padre, el exlíder supremo ayatolá Ali Jameneí, murió en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel, junto con varios miembros de la familia, entre ellos la esposa de Mojtaba, su hermana, su cuñado y su sobrina.
La ausencia de apariciones públicas había generado especulaciones sobre su estado de salud y su capacidad para asumir el liderazgo. Funcionarios occidentales han difundido informes no confirmados según los cuales Jameneí, de 56 años, habría resultado herido en la guerra, incluso con la amputación total o parcial de una pierna.
En su mensaje escrito, Jameneí no abordó los rumores sobre su salud, pero confirmó que sus familiares se habían unido a la “caravana de los mártires”.

Prometió buscar venganza no solo por su padre, sino también por otras víctimas, incluidos más de 100 niños que murieron en lo que, según las pruebas disponibles, fue un ataque aéreo estadounidense contra una escuela primaria en el sur de Irán.
“Buscaremos por todos los medios posibles compensaciones por la guerra”, afirmó Jameneí, sin aclarar cómo Irán perseguiría estas acciones. “Si se niegan, tomaremos de sus activos todo lo que consideremos necesario o destruiremos sus bienes”.
El nuevo líder también es considerado un objetivo para los ejércitos de Estados Unidos e Israel, después de que el presidente Donald Trump sugiriera que el próximo líder supremo de Irán no “duraría mucho” sin la aprobación de Washington.
Jameneí reafirmó además el plan del régimen de continuar los ataques contra bases militares estadounidenses en la región. “No hay otra opción” que seguir con estos ataques, aseguró.
Desde el inicio de la guerra, misiles y drones iraníes también han apuntado contra infraestructuras civiles y energéticas en el Golfo y en otras partes de la región, lo que ha provocado indignación entre los países vecinos de Irán.
Sin embargo, Jameneí sostuvo que la república islámica está dispuesta a mantener “relaciones íntimas y cálidas” con los países de la región.
También expresó su agradecimiento al “frente de resistencia” de grupos aliados de Irán y contrarios a Israel, entre ellos milicias en Yemen, el grupo Hezbollah en Líbano y milicias iraquíes, a los que calificó como “nuestros mejores amigos” y una parte inseparable de los valores de la revolución islámica de Irán.
Jameneí fue designado por un órgano constitucional llamado Asamblea de Expertos, aunque los detalles del proceso de votación y de su presencia durante la elección siguen sin estar claros. Tampoco se ha informado dónde ni cómo se reunió la asamblea de 88 clérigos de alto rango.





