

Una investigación internacional reveló que la herencia genética del Imperio romano perduró en la península Ibérica incluso después de la llegada de los pueblos germánicos.
El estudio fue publicado el pasado 21 de octubre en la revista científica Cell, donde los científicos analizaron 243 genomas antiguos procedentes de 31 yacimientos arqueológicos para reconstruir los cambios genéticos de las poblaciones que habitaron la península ibérica entre los siglos I y VIII después de Cristo.
Los resultados demostraron que las migraciones de los pueblos germánicos tuvieron un impacto demográfico menor en relación a la anterior dominación romana y sus transformaciones en la composición genética de la población.
El estudio estuvo liderado por investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en Barcelona, el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, la Universidad de Harvard y la Universidad del País Vasco (EHU).

Qué descubrieron los científicos sore la herencia genética de Roma en España
A partir del análisis de 243 genomas ubicados en 31 necrópolis de cuatro áreas de España, la principal conclusión a la que arribaron los investigadores es que la llegada de los pueblos germánicos como los suevos, vándalos, alanos y visigodos desde el siglo V tuvo un impacto limitado frente a la herencia genética del Imperio Romano.
Si bien las oleadas migratorias de ascendencias centroeuropeas generaron cambios, no lograron reemplazar a la población anterior. Esto se debe a que los científicos estimaron que la contribución genética en la población de la Hispania posromana oscila entre el 12% y el 22%.
Por el contrario, el estudio demostró la diversidad genética de Hispania durante el dominio romano, gracias al desplazamiento de poblaciones procedentes del Mediterráneo oriental y del norte de África. Incluso, lo compararon con el acervo genético durante la Edad de Hierro o la época actual.
En una nota de prensa difundida por las universidades que colaboraron en la investigación, David Reich expresó que “la historia genética de la península Ibérica es diferente de la de otras partes de Europa en la época posterior al Imperio romano”.
Esta particularidad genética se debe a la influencia de las nuevas migraciones y ancestralidades. No obstante, el investigador de la Universidad de Harvard señaló que no llegaron a producir el reemplazo de la población o un “impacto demográfico a gran escala”.
Cómo influyó la llegada de los visigodos en la población de la península ibérica
Una de las conclusiones del estudio es que al momento de la llegada de los visigodos, la población de Hispania rondaba los seis millones de habitantes. Mientras tanto, se estima que los visigodos llegados a la Península eran aproximadamente 100.000.
A partir del siglo VI, el reino visigodo consolidó progresivamente su presencia en Hispania, con Toledo como principal centro de poder. Durante este periodo, se mantuvieron distintas estructuras administrativas y tradiciones heredadas del Imperio romano.

Por otro lado, el estudio publicado en Cell permitió reconstruir los vínculos familiares de dos hermanos enterrados a unos 725 kilómetros de distancia, uno en Mérida y otro en Castellón. Ambos presentaban ascendencia centroeuropea y se cree que pertenecían a una primera generación de migrantes.
Según explicaron los investigadores, este descubrimiento aporta información sobre los desplazamientos de familias vinculadas a las migraciones suevas, así como sobre la utilización de las antiguas rutas de comunicación romanas durante los siglos posteriores.
Asimismo, los científicos analizaron los restos de mujeres enterradas con objetos de prestigio asociados a las élites suevas y descubrieron que una de ellas tenía ascendencia local, lo que apunta a la existencia de alianzas matrimoniales entre estos grupos y las familias hispanorromanas.



