Los consumidores españoles afrontan una jornada marcada por el encarecimiento de la electricidad. El precio medio de la luz alcanza los 0,1507 euros por kilovatio hora (kWh), un nivel que ha llevado al Semáforo Selectra a clasificar el día en color rojo, una señal que advierte sobre costes elevados para los hogares acogidos a la tarifa regulada.
La diferencia entre las horas más baratas y las más caras vuelve a ser notable. Por ese motivo, planificar el uso de electrodomésticos y otros aparatos eléctricos puede marcar una diferencia importante en la factura mensual.
La hora más económica del día se sitúa entre las 14:00 y las 15:00 horas, cuando el precio cae hasta los 0,05193 €/kWh. En cambio, el coste alcanzará su punto máximo entre las 21:00 y las 22:00 horas, con un precio de 0,26514 €/kWh.
¿Cuándo conviene consumir electricidad para ahorrar en la factura?
Los expertos recomiendan aprovechar las horas centrales del día para concentrar las actividades que demandan más energía. Utilizar la lavadora, el lavavajillas, el horno o cargar dispositivos eléctricos durante la franja más barata puede ayudar a reducir el gasto.
La diferencia entre el precio mínimo y el máximo supera ampliamente el 400%, una brecha que demuestra la importancia de consultar las tarifas antes de organizar el consumo diario.
Además, cada vez más usuarios recurren a sistemas de alertas y herramientas de monitorización para identificar los momentos más económicos y ajustar sus hábitos de consumo.
¿Qué horas conviene evitar para no pagar de más?
La franja comprendida entre las 21:00 y las 22:00 horas será la más cara de toda la jornada. Durante ese periodo, el precio de la electricidad alcanzará los 0,26514 €/kWh, más de cinco veces por encima del valor registrado en la hora más barata.
Por ello, quienes dispongan de flexibilidad en sus horarios pueden retrasar determinadas tareas domésticas para evitar los momentos de mayor coste y reducir el impacto en la factura.
El comportamiento del mercado eléctrico continúa condicionado por factores como la demanda energética, la producción renovable disponible y la evolución de los mercados mayoristas, elementos que provocan importantes variaciones de precio a lo largo del día.