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El Banco Central de la República Argentina (BCRA), proyectó que la balanza comercial de energía y minería saltará de los u$s 13.000 millones de 2025 a más de u$s 51.000 millones en 2030, con la cuenca neuquina como principal motor. El Gobierno apuesta esa expansión al RIGI y a media docena de obras de infraestructura que todavía están en construcción.
El Informe de Política Monetaria (IPOM) del segundo semestre de 2026, publicado por el Banco Central incluyó una proyección que ahora es el centro del programa económico de Luis Caputo.
La entidad que preside Santiago Bausili estimó que la balanza comercial combinada de energía y minería pasará de un superávit de u$s 13.000 millones en 2025 a u$s 51.000 millones en 2030. Este gran salto se explica en gran medida por Vaca Muerta.
Los números surgen de un ejercicio del propio BCRA elaborado en base a datos del Ministerio de Economía (MECON) de agosto de este año. Según ese cronograma, el saldo comercial energético y minero treparía a u$s 19.000 millones en 2026, a u$s 24.000 millones en 2027 (el año en que Javier Milei buscará la reelección), a u$s 28.000 millones en 2028, a u$s 34.000 millones en 2029 y a más de u$s 51.000 millones en 2030. Esta proyección de comercio exterior es en dólares y no corresponde a un volumen físico de barriles, por más que se puede decir que ambas variables están directamente ligadas.

El propio informe atribuye ese recorrido a un cambio en la matriz exportadora. El BCRA remarca que la reactivación de los sectores primarios (agro, petróleo, gas y minería metalífera) viene traccionando el empleo formal más allá de las provincias productoras. Así, por cada puesto de trabajo generado en el sector petrolero de Neuquén se crearon otros 3,2 en el resto de la economía local, según una estimación propia del organismo.
Qué dice el informe sobre el rol de Vaca Muerta
El BCRA no calcula una cifra de producción de la cuenca neuquina, pero sí identifica con precisión los cuellos de botella que definirán el ritmo de esa expansión. El informe señala que la aceleración de las exportaciones “no dependerá únicamente de la capacidad de perforación y completación de pozos por parte de las operadoras petroleras, sino de la velocidad con la que se habiliten las nuevas obras de infraestructura”.
En esa lista, el organismo menciona la puesta en marcha y posterior expansión del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la ampliación del sistema Oldelval y el ducto a Chile, además de la llegada del Gas Natural Licuado (GNL) a partir de 2028 mediante barcos licuefactores instalados en el Atlántico.
El informe también identifica al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como la pieza regulatoria central del esquema. La ventana de adhesión al régimen vence en julio de 2027, en plena campaña presidencial, lo que explica por qué en el equipo económico evalúa una eventual prórroga.
La producción real de Vaca Muerta que ya marca récords
Mientras el IPOM proyecta el resultado en dólares hacia 2030, los datos de producción de los últimos meses confirman que la base sobre la que se construye ese cálculo ya está en marcha.

La producción de petróleo no convencional en la Cuenca Neuquina alcanzó los 644.200 barriles diarios en julio de este año, un 26,6% más que un año atrás, mientras la producción convencional cayó 11,2% en el mismo período. Con ese impulso, el promedio de 2026 llegó a 894.900 barriles diarios, por encima del récord histórico de 846.900 barriles registrado en 1998.
Vaca Muerta y sus avances en infraestructura y financiamiento
Entre el 8 y el 10 de septiembre se realizó en Buenos Aires la tercera edición de Argentina Energy Week, que reunió a gobernadores, ejecutivos petroleros, fondos de inversión y organismos multilaterales para discutir cómo pasar “de los anuncios a la ejecución” en materia energética.
Al mismo tiempo, el consorcio VMOS (integrado por YPF y otras siete petroleras) anunció hace una semana su primera emisión de Obligaciones Negociables por hasta u$s 200 millones para completar el financiamiento del oleoducto que unirá la Cuenca Neuquina con la terminal marítima de Punta Colorada, en Río Negro, obra que ya supera el 80% de avance. En paralelo, YPF resolvió ampliar la capacidad proyectada del oleoducto de 550.000 a 700.000 barriles diarios, un salto que no estaba contemplado en el diseño original y que reforzaría el margen de exportación disponible una vez que la obra entre en operación, prevista para fines de este año con los primeros despachos a comienzos de 2027.
También en el marco de esa semana, y de acuerdo con la misma búsqueda, se conocieron los detalles de la megaplanta que YPF construirá junto con Eni y XRG para el proyecto Argentina LNG: un complejo industrial de 525 hectáreas ubicado entre Plaza Huincul y Añelo, cuya Decisión Final de Inversión (FID) para una capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales está prevista para el cuarto trimestre de este año, con el inicio de operaciones proyectado para 2030 y 2031. Ese proyecto es, en los planes oficiales, el que debería sostener el ingreso de gas natural licuado que el BCRA incorpora a sus cuentas a partir de 2028.
El otro cuarto de la ecuación: la minería
El informe del BCRA no deja fuera a la minería, que integra el mismo renglón de “energía y minería” que arma la proyección de u$s 51.000 millones. El organismo destaca el impulso de los proyectos de litio en el NOA y la reactivación de emprendimientos de cobre en la cordillera, en un contexto de precios internacionales volátiles que, según el propio informe, permitieron a la actividad cerrar 2025 con un saldo comercial de u$s 6.000 millones, el mayor de su historia.
Un modelo con condiciones puestas
El propio BCRA indicó que para que el escenario proyectado se cumpla, se deben realizar la ejecución de las obras de evacuación pendientes, mantener la continuidad del RIGI y de sus condiciones de estabilidad fiscal y cambiaria a 30 años, y seguir con la decisión final de inversión de los proyectos de GNL que todavía están en trámite.
El informe también destacó que, mientras Vaca Muerta acumula proyectos aprobados, la velocidad real de desembolso corre por detrás de los anuncios, ya que el propio esquema del RIGI exige apenas un 40% de ejecución en los primeros dos años, un piso que el Poder Ejecutivo puede reducir hasta el 20 por ciento.





