

La morosidad de las familias argentinas no da tregua. Según relevamientos privados difundidos este año, la mora llegó a niveles que no se veían hace más de dos décadas, golpeada por salarios que no alcanzan y tasas que asfixian los bolsillos. En ese marco se conocieron nuevos datos sobre los barrios populares porteños.
El Movimiento Evita CABA, junto al Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria (OEPSS), releva a 231 hogares de 26 barrios porteños en lo que funciona como una radiografía del crédito de los sectores populares. El estudio se repetirá cada tres meses sobre las mismas familias.
Para qué piden la plata
El informe expone un cambio de fondo. El 72% de los hogares consultados en los barrios populares de la Ciudad está endeudado con tarjeta de crédito y/o préstamos, en sintonía con un deterioro que ya golpea a buena parte del país. Pero lo más relevante no es el porcentaje: es para qué piden esa plata.
Ese 72% se arma con dos instrumentos distintos: el 47% de los hogares usa tarjeta de crédito y el 62% pidió un préstamo o crédito en los últimos dos años. La mitad de las familias combina ambos al mismo tiempo, lo que multiplica el peso de las cuotas.

Los préstamos: alimentos, salud y alquiler antes que bienes durables
La deuda dejó de servir para comprar bienes durables. Entre quienes pidieron un préstamo, el 73% fue para alimentos, el 54% para salud y el 44% para impuestos y servicios, mientras en el Congreso avanzan proyectos para aliviar estas deudas. Es, ante todo, una deuda de supervivencia.
“Este relevamiento muestra con claridad que el motivo del endeudamiento de los sectores populares es, principalmente, poder vivir”, resumió Jonathan Thea, secretario general del Movimiento Evita CABA, al presentar los resultados del estudio.
Hay además una señal de alarma extra: el 52,8% de los hogares que tomó un préstamo dijo haberlo pedido para pagar otras deudas, y el 44,4% para afrontar impuestos y servicios del hogar. La bola de nieve del sobreendeudamiento ya está en marcha.
La tarjeta de crédito: el mismo destino
Entre quienes usan tarjeta de crédito el destino es casi idéntico:
- El 74% la usa para comprar alimentos,
- el 69% para productos de higiene y limpieza,
- el 50% para gastos de salud,
- y el 47% para indumentaria
De dónde sale la plata
El sistema bancario tradicional quedó casi afuera del circuito de financiamiento popular. Solo el 32% de quienes pidieron un préstamo recurrió a un banco, mientras el resto de las familias buscó plata por otras vías, muchas veces informales y sin ningún tipo de regulación.
Las billeteras virtuales lideran el ranking de financiamiento: el 66% de los hogares usó Mercado Pago u otra app para conseguir plata. Entre las principales fuentes de crédito informal:
“El sistema bancario tradicional tiene condiciones muy restrictivas y, frente a eso, muchas familias terminan recurriendo a otras alternativas de financiamiento, muchas veces en condiciones usurarias y extorsivas”, advirtió Thea sobre este circuito paralelo.
El informe advierte que estos circuitos suelen tener escasos o nulos marcos regulatorios, con tasas usurarias y modalidades de cobro por fuera de la ley, que terminan comprometiendo una porción cada vez mayor de los ingresos familiares.
La mora ya es la norma, no la excepción
La otra cara del endeudamiento es la mora, y los números tampoco dan respiro. Entre los hogares que pidieron un préstamo o crédito, el 66% no está al día con sus pagos, y dentro de ese grupo, el 70% ya está directamente en situación de mora.
Con las tarjetas de crédito el cuadro es parecido: el 56% de los hogares no está al día con alguna o con todas sus tarjetas, y el 62% de ellos acumula atrasos de más de tres meses. El círculo se retroalimenta: el 71,3% debió pedir plata prestada para cubrir esos saldos.

“La mora en las deudas existentes es inevitable en un contexto de crisis económica como el que estamos viviendo. La gente se endeuda como puede para poder subsistir y después no puede asumir los pagos porque las condiciones del crédito son tremendas”, explicó el secretario general del Movimiento Evita CABA sobre el fondo del problema.
Sonia Lombardo, coordinadora del OEPSS-UBA, subrayó que el relevamiento no busca ser una foto única sino un seguimiento en el tiempo de las mismas familias, para entender si la deuda, el financiamiento informal y la mora se profundizan barrio por barrio.
El propio informe lo resume así: lejos de ser una herramienta de consumo, la deuda se convirtió en una estrategia de supervivencia frente a ingresos que ya no alcanzan para cubrir lo básico, con un riesgo cada vez mayor de que la mora se instale como la norma.





