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La situación del mercado laboral continúa atravesando una compleja etapa, en un contexto de leves signos de recuperación para la actividad económica, pero de crecimiento dispar entre sectores.
Uno de los mayores problemas estructurales que arrastra es la formalización del empleo, con una contracción en la generación de puestos de calidad frente al avance de modalidades de trabajo más precarias.
Sin ir más lejos, la última foto de 2025 reflejó números preocupantes: en un año marcado por una inflación contenida y el levantamiento del cepo al dólar, las luces de alerta se encendieron sobre tres sectores clave para la evolución del sector formal.
Así lo revelaron informes privados de LCG y la Fundación Capital. Ambos coincidieron en registrar bajas significativas en el segmento de asalariados registrados y un aumento del trabajo informal y autónomo.
Se profundizó la caída del empleo privado: los números de 2025 y cuáles fueron los tres rubros más golpeados
El análisis de LCG, basado en datos del Informe de la Situación y Evolución del Trabajo Registrado (SIPA), mostró señales mixtas. Al compilar cifras de diciembre de 2025, el empleo registrado registró una suba de 14.075 puestos en diciembre, lo que representa un incremento del 0,1% mensual desestacionalizado.
Este avance permitió revertir la caída observada en noviembre, con una leve suba de 1.898 puestos, aunque la cifra interanual todavía muestra un saldo ligeramente negativo de 1.431 empleos menos que en diciembre de 2024.
Sin embargo, el empleo asalariado formal volvió a retroceder tanto en el ámbito privado, con una pérdida de 12.399 puestos, como en el público, que restó 543 empleos.
En ese contexto, la cifra cobra mayor importancia si se observa el acumulado: según los últimos datos disponibles del SIPA, desde mediados del año pasado, el sector privado perdió 96.800 puestos de trabajo.
La caída estuvo traccionada principalmente por la industria (-5.302 puestos) y el comercio (-3.845 empleos), sectores que explicaron más de dos tercios de la baja mensual.
Como contrapartida, la mejora mensual estuvo traccionada exclusivamente por el universo de trabajadores independientes, quienes compensaron la persistente sangría en el empleo asalariado. En diciembre, el crecimiento estuvo impulsado por los monotributistas (0,5%), los trabajadores autónomos (1,5%) y el monotributo social (1,7%).

De manera similar, el reporte de Fundación Capital hizo un duro balance de los últimos dos años: desde el inicio de la actual administración, la economía perdió 201.000 puestos de trabajo asalariados registrados en el sector privado. Según el informe, solo desde junio pasado se dieron de baja 97.000 empleos.
La industria manufacturera fue el sector más afectado, con una pérdida acumulada de 65.000 puestos desde el comienzo del Gobierno. Solo desde febrero de este año, este sector volvió a mostrar una caída de 39.000 empleos.
Por su parte, el sector comercio también evidenció signos de agotamiento. Tras una leve recuperación que se mantuvo hasta mediados del año pasado, el rubro revirtió su tendencia y perdió 23.000 puestos desde junio. Actualmente, el nivel de empleo en el comercio se ubica en valores similares a los de noviembre de 2023.
En este marco, el trabajo precario funcionó como un “refugio”. El informe destacó la creación de 280.000 puestos informales entre el tercer trimestre de 2024 y el de 2025. Además, desde noviembre de 2023 se sumaron 170.000 nuevos monotributistas y autónomos, lo que evidencia un deterioro en la calidad del empleo.
En la otra cara de la moneda, hubo sectores con fuertes cifras de expansión. En detalle, el principal ganador de esta etapa es el rubro de minería e hidrocarburos. Tras crecer un 6% el año pasado y acumular una expansión del 41% desde 2022, el estudio estima otro 6% de aumento en 2026.
El sector se vio favorecido por la explosión de la Inteligencia Artificial y las tecnologías verdes, que demandan minerales críticos y energía de forma intensiva. “En este sentido, Argentina puede constituirse como un proveedor confiable, especialmente en un contexto de gran incertidumbre mundial, hoy fogoneada por el conflicto en Medio Oriente”, señalaron.

Al mismo tiempo, el impulso del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) fue determinante. De los 10 proyectos aprobados por un total de u$s 17.000 millones, cuatro se concentran en minería (oro, plata, cobre y litio) y otros cuatros en el sector de oil y gas. Además, las autoridades avanzan en reformas clave, como la Ley de Glaciares, lo que podría traccionar inversiones adicionales, a pesar de las fuertes discusiones con sectores ambientalistas.
Por su parte, el sector agropecuario también presentó expectativas positivas. El año comenzó con una cosecha récord de trigo de 27,8 millones de toneladas, un 48% por encima del promedio del último lustro. Para la cosecha gruesa, las perspectivas son igualmente favorables, con el maíz proyectando 57 millones de toneladas.
Por último, el informe destacó el sector de intermediación financiera. Durante 2025, este sector mostró una recuperación del 24,5% anual, que “explicó casi el 20% del crecimiento anual del PBI el año pasado”.







