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La visita de Kristalina Georgieva dejó un mensaje que, a primera vista, pareció tranquilizador cuando aseguró que no le preocupa “la posición externa de la Argentina o si el país cuenta hoy con los dólares suficientes para afrontar los compromisos de deuda de 2027 gracias a las continuas compras de reservas por parte del BCRA”.
A continuación agregó que, según entiende, “no va a haber necesidad de un financiamiento adicional por parte del FMI”.
Sin embargo, detrás de esa afirmación aparece una segunda lectura mucho más exigente.
Un informe elaborado por SurAmericana Visión sostiene que ese escenario sólo será posible si durante los próximos dieciocho meses se cumplen una serie de condiciones financieras, monetarias y políticas que hoy todavía están abiertas.
Para la consultora que lidera Martín Guzmán, más que una garantía, la frase de Georgieva describe una apuesta cuyo éxito dependerá de que varias piezas encajen al mismo tiempo.
El FMI ya mira un año distinto
La discusión económica cotidiana gira alrededor de la inflación mensual, el dólar o la evolución de la actividad. Sin embargo, para el Fondo el verdadero examen comienza en 2027.
Ese año Argentina deberá afrontar vencimientos de capital e intereses por unos USD 7.500 millones, mientras que los desembolsos previstos por el propio FMI rondan USD 1.700 millones.
La diferencia deberá cubrirse con reservas, financiamiento de mercado o nuevas fuentes de crédito.
Por eso el organismo insiste tanto en la acumulación de divisas. No se trata únicamente de fortalecer el balance del Banco Central durante 2026, sino de construir los “amortiguadores” necesarios para atravesar un año electoral con fuertes compromisos financieros y un contexto internacional todavía incierto.
Las cinco condiciones detrás de la apuesta
El informe identifica, implícita o explícitamente, cinco pilares sobre los cuales descansa esa estrategia.

1) El Banco Central deberá seguir comprando reservas.
Después de haber incumplido las metas de acumulación durante 2025, el Gobierno modificó su estrategia y ya acumula compras por más de USD 13.200 millones en lo que va del año, muy cerca del récord histórico de 2006. Para SurAmericana, ese proceso deberá continuar durante 2026 y también durante buena parte de 2027
2) El mercado deberá seguir financiando al Tesoro en dólares
El programa financiero supone que el Tesoro continuará obteniendo financiamiento en moneda extranjera dentro del mercado local. La propia consultora advierte que la última licitación mostró una demanda menor para los bonos en dólares, un dato que refleja la sensibilidad del programa frente a episodios de mayor volatilidad internacion.
3) Deberán concretarse otras fuentes de financiamiento
El escenario también supone que se ejecutará el financiamiento bilateral previsto y que los procesos de privatización aportarán recursos adicionales.
Si alguna de esas fuentes falla, la presión sobre las reservas aumentará significativamente.
4) La dolarización preelectoral no deberá dispararse
Otro de los riesgos identificados por SurAmericana aparece en el comportamiento de los ahorristas.
La consultora recuerda que en 2025 la formación de activos externos alcanzó un récord histórico y advierte que un proceso similar durante la campaña presidencial podría exigir mayores ventas de divisas por parte del Banco Central para sostener la estabilidad cambiaria.
5) El contexto internacional deberá seguir acompañando
Finalmente, el escenario también depende de factores externos.
Un aumento prolongado de las tasas de interés internacionales, un deterioro del apetito por activos emergentes o un cambio político en Estados Unidos podrían dificultar el acceso argentino al financiamiento voluntario y volver más exigente la transición hacia 2027.
Lo que el mercado ya empezó a descontar
Mientras el FMI mira la cuenta de 2027, el mercado ya comenzó a ajustar algunas variables.
Según Wise Capital, el Banco Central modificó recientemente su estrategia cambiaria, priorizando la administración simultánea de reservas, liquidez y tipo de cambio.
La entidad dejó de comprar divisas en determinados momentos, absorbió pesos mediante operaciones con bonos y mantuvo una fuerte restricción monetaria, en un contexto donde las compras netas del año ya alcanzan USD 13.291 millones.
Para la sociedad de bolsa, la prioridad sigue siendo fortalecer la posición financiera del Banco Central sin perder de vista la estabilidad cambiaria ni la disponibilidad de liquidez del sistema.
Dónde están las diferencias de perspectivas
La diferencia entre el Gobierno y el FMI no parece estar en el diagnóstico sobre el presente, sino en el horizonte temporal.
Mientras la administración de Javier Milei exhibe la desaceleración de la inflación, la baja del riesgo país y la acumulación de reservas como los principales logros de 2026, el organismo internacional ya está evaluando si esas mejoras alcanzarán para atravesar 2027 sin necesidad de volver a pedir asistencia extraordinaria.
En ese sentido, las compras récord de divisas, las licitaciones de deuda y el fortalecimiento del balance del Banco Central dejan de ser objetivos en sí mismos.
Pasan a formar parte de una estrategia más amplia: llegar al año electoral con suficientes “amortiguadores” para que el programa financiero cierre sin necesidad de un nuevo rescate del Fondo Monetario Internacional.




