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El sistema de juegos de azar de Brasil combina actividades reguladas con otras que permanecen prohibidas desde hace décadas. Las loterías federales y estaduales cuentan con marcos específicos, mientras que los casinos, el bingo y el jogo do bicho continúan fuera de la legalidad.
En los últimos años, las apuestas deportivas y los juegos online habían ingresado al mercado regulado a través del régimen de apuestas de cuota fija, pero esa apertura cambió el viernes 25 de septiembre cuando el presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó la Medida Provisional 1.394, que prohíbe la explotación, la oferta, la intermediación y la publicidad de esas apuestas en todo el territorio brasileño.
La medida alcanza a los juegos online comprendidos en ese régimen, entre ellos modalidades de casino ofrecidas por internet.
Para entender qué cambia con la nueva norma hay que mirar primero cómo funciona el sistema brasileño y qué régimen jurídico corresponde a cada modalidad de juego.
Cómo está regulado el juego en Brasil
El marco jurídico brasileño parte de una prohibición general de los juegos de azar. El Decreto-Ley 9.215, del 30 de abril de 1946, prohibió la práctica y la explotación de juegos de azar en todo el territorio nacional y dispuso el cierre de los casinos y establecimientos dedicados a esas actividades.
Esa norma continúa siendo la base jurídica de la prohibición de los casinos físicos y de otras modalidades. A partir de esa regla general, Brasil creó regímenes particulares para determinadas actividades.
Las loterías federales y estaduales quedaron sujetas a normas específicas, mientras que, muchas décadas después, la Ley 14.790/2023 reguló la modalidad de apuestas de cuota fija y comprendía las apuestas sobre eventos deportivos reales y sobre eventos virtuales de juegos online.
Por eso, hablar de “juego” en Brasil implica actividades con tratamientos jurídicos diferentes: una lotería federal funciona bajo una autorización legal propia, las loterías administradas por los estados tienen otro marco y están limitadas a sus respectivos territorios y los casinos físicos continúan sujetos a la prohibición general desde mediados del siglo pasado.
Casinos físicos y la prohibición vigente desde 1946
Los casinos físicos están prohibidos en Brasil desde 1946. Hasta entonces existían establecimientos autorizados para explotar juegos de azar, pero ese régimen terminó durante el gobierno del presidente Eurico Gaspar Dutra.
El Decreto-Ley 9.215, del 30 de abril de 1946, dispuso el cierre de los casinos y restableció en todo Brasil la vigencia de las normas que sancionaban la explotación de juegos de azar. El propio decreto sostuvo que bloquear esas actividades respondía a razones vinculadas con la moral y las buenas costumbres y que las licencias y concesiones existentes habían sido otorgadas de manera precaria y podían ser revocadas.

Fuente: Stocksnap
La medida no se limitó a los casinos. El decreto volvió a poner en vigencia el artículo 50 de la Ley de Contravenciones Penales, que sanciona la explotación de juegos de azar en lugares públicos o accesibles al público, y dejó sin efecto las autorizaciones otorgadas bajo las normas anteriores.
Ese es el origen del régimen que continúa vigente. Los casinos físicos siguen prohibidos en Brasil, mientras que otras modalidades fueron habilitadas posteriormente mediante leyes específicas. Las apuestas deportivas, por ejemplo, recién ingresaron al sistema legal en 2018, casi siete décadas después de la prohibición de 1946.
El caso de bingos y jogo do bicho: dos regímenes fuera de la legalidad
El bingo tuvo en Brasil un régimen legal específico, diferente del que rige actualmente para los juegos de azar en general. La Ley 9.615/1998, conocida como Ley Pelé, permitió la explotación de bingos bajo determinadas condiciones y estableció un sistema de autorización y control vinculado al fomento del deporte.
Ese régimen tuvo fecha de vencimiento. La Ley 9.981/2000 derogó los artículos 59 a 81 de la Ley Pelé a partir del 31 de diciembre de 2001, aunque respetó las autorizaciones que todavía estuvieran vigentes hasta su vencimiento. Desde entonces, el bingo quedó sin aquel régimen específico de autorización.
En el caso del jogo do bicho, la situación es diferente. La actividad está prohibida expresamente por el artículo 58 de la Ley de Contravenciones Penales, que sanciona tanto su explotación como determinadas conductas relacionadas con su realización y participación con fines de obtener un premio. Esa disposición está vigente desde la sanción de la ley en 1941.
Por eso, ninguna de las dos modalidades cuenta hoy con una autorización federal general para funcionar. El proyecto de ley que actualmente tramita el Senado, el PL 2.234/2022, propone permitir la explotación de bingos y jogo do bicho, entre otras modalidades, pero sigue siendo un proyecto y no modifica el régimen vigente.
Loterías federales y el rol clave de Caixa
Las loterías federales son modalidades creadas por la legislación brasileña y sujetas a un régimen jurídico específico. Sus antecedentes se remontan a normas de la década de 1940, mientras que su organización fue estructurada principalmente por el Decreto-Ley 204/1967 y complementada posteriormente por otras leyes y disposiciones.

En la práctica, las principales loterías federales son las Loterias CAIXA, administradas y explotadas comercialmente por la Caixa Econômica Federal (Caixa), a través de CAIXA Loterias. Caixa es un banco público federal que, además de administrar las loterías, desarrolla actividades financieras.
La regulación federal del sector está a cargo del Ministerio de Hacienda, a través de la Secretaría de Prêmios e Apostas (SPA). Este organismo tiene competencias para autorizar, regular, monitorear, supervisar, fiscalizar y sancionar las actividades lotéricas dentro del alcance previsto por la legislación.
La SPA, sin embargo, no administra comercialmente las loterías: esa función corresponde a Caixa.
Que exista este régimen especial explica por qué las loterías federales no quedan alcanzadas por la prohibición de las apuestas de cuota fija.
La Medida Provisional 1.394/2026 prohíbe específicamente la explotación, la oferta, la intermediación y la publicidad de las loterías de apuestas de cuota fija, pero no elimina las demás modalidades lotéricas autorizadas por ley.
Loterías estaduales y competencia de los estados
Además de las loterías federales, Brasil permite que los gobiernos de los estados y del Distrito Federal exploten modalidades lotéricas, según lo definido por el Supremo Tribunal Federal (STF) en septiembre de 2020.
El máximo tribunal brasileño estableció que el gobierno federal conserva la facultad de dictar las reglas generales sobre loterías y sorteos, pero que esa competencia no le da el monopolio sobre su explotación. Por eso, los estados pueden desarrollar y operar sus propias loterías dentro del marco fijado por la legislación federal.
El alcance de estas autorizaciones es territorial: una lotería creada y autorizada por un estado puede operar dentro de ese estado, pero esa autorización no le permite ofrecer sus juegos en todo Brasil. Para una operación de alcance nacional se necesita la autorización correspondiente del gobierno federal.
La Medida Provisional 1.394/2026 también alcanza a las loterías de apuestas de cuota fija explotadas por los estados y el Distrito Federal. La propia norma aclara que su prohibición no se aplica a las demás modalidades lotéricas autorizadas por ley.
Apuestas deportivas, juegos online y régimen de cuota fija
Las apuestas de cuota fija ingresaron al sistema legal brasileño en 2018, cuando la Ley 13.756 creó una nueva modalidad lotérica vinculada a las apuestas sobre eventos reales de temática deportiva. El esquema establecía que el apostador conociera de antemano cuánto podía cobrar si acertaba, de acuerdo con la cuota fijada para cada apuesta.
La misma ley dejó la reglamentación de la actividad en manos del gobierno federal.
El régimen se amplió en 2023, con la Ley 14.790. La norma estableció las condiciones para la explotación comercial de las apuestas de cuota fija y creó un sistema de autorización para las empresas que quisieran operar. También amplió el alcance de la modalidad: además de los eventos deportivos reales, permitió apostar sobre eventos virtuales de juegos online.
A partir de esa reforma, el mercado regulado incorporó determinados juegos de casino como ruleta, blackjack y póquer. Para poder ofrecerlos dentro de este régimen, los juegos debían cumplir las exigencias técnicas establecidas por el Ministerio de Hacienda y contar con la certificación correspondiente. La información sobre los juegos ofrecidos debía además ser registrada en el Sistema de Gestión de Apuestas (SIGAP).
El mercado comenzó a funcionar a escala nacional bajo un sistema de autorizaciones administrado por la Secretaría de Prêmios e Apostas (SPA), dependiente del Ministerio de Hacienda. Desde el 1 de enero de 2025, las empresas necesitaban autorización de la SPA para operar a nivel nacional, mientras que los juegos online ofrecidos debían cumplir los requisitos técnicos y de certificación previstos por la regulación.
Ese esquema cambió el 25 de septiembre de 2026, cuando entró en vigor la Medida Provisional 1.394 que alcanza expresamente las apuestas sobre eventos reales de temática deportiva y los eventos virtuales de juegos online.
El cambio de la Medida Provisional 1.394
Hasta el 24 de septiembre de 2026, las apuestas de cuota fija podían operar legalmente en Brasil dentro del régimen establecido por las leyes 13.756/2018 y 14.790/2023. Las empresas que cumplían con los requisitos y contaban con autorización de la Secretaría de Prêmios e Apostas (SPA) podían ofrecer apuestas deportivas y determinados juegos online a escala nacional.
La Medida Provisional 1.394, publicada el 25 de septiembre, cambia ese escenario. Desde su entrada en vigor, ya no pueden otorgarse nuevas autorizaciones para explotar apuestas de cuota fija y tampoco pueden ofrecerse, intermediarse ni publicitarse esas apuestas. La prohibición comprende tanto las operaciones sobre eventos deportivos como los eventos virtuales de juegos online que formaban parte de esta modalidad.
El cambio también alcanza a las empresas que ya estaban autorizadas. Sus permisos no continúan indefinidamente bajo el régimen anterior: la MP establece que las autorizaciones existentes se extinguirán a los 30 días de su publicación. Además, los sitios web y las aplicaciones utilizados para ofrecer las apuestas de cuota fija deben quedar indisponibles a los diez días.
La norma también modifica la situación de los estados y del Distrito Federal. Las autorizaciones, concesiones o permisos para explotar apuestas de cuota fija otorgados por esas jurisdicciones quedan alcanzados por el mismo proceso de extinción, mientras que las demás modalidades lotéricas autorizadas por ley quedan fuera de la prohibición.
Por último, la MP establece un procedimiento para cerrar las operaciones que estaban abiertas. Las apuestas cuyo resultado todavía no se hubiera definido deben ser canceladas y los fondos correspondientes restituidos, mientras que los premios de apuestas ya resueltas deben ser pagados conforme al procedimiento previsto por la propia norma.
La diferencia con el régimen anterior es, entonces, concreta: Brasil pasó de un mercado nacional autorizado y regulado de apuestas de cuota fija a un régimen que prohíbe su explotación y establece el cierre de las plataformas que operaban bajo esa modalidad.




