La economía perdió impulso y las advertencias sobre una posible recesión técnica empezaron a multiplicarse en organismos y entidades nacionales e internacionales, pero el gobierno de Javier Milei ya anunció que su hoja de ruta para 2027 ya está fijada y que no modificará el rumbo.
Oxford Economics anticipó una revisión de sus pronósticos, y varias entidades internacionales comenzaron a moderar sus proyecciones para la Argentina. Suramericana, la consultora del exministro Martín Guzmán, recortó su expectativa de crecimiento para el país.
Sin embargo, mientras buena parte de la discusión gira alrededor de si el Gobierno debería estimular la actividad, en el Ministerio de Economía parece haberse impuesto otra prioridad.
El objetivo ya no es solamente sostener el crecimiento. También es llegar a las elecciones presidenciales de 2027 con un programa económico capaz de soportar una mayor demanda de dólares, un escenario financiero más exigente y la incertidumbre política propia de un año electoral.
Esa es la lectura que hace Facimex Valores, que comparó la situación actual con la que enfrentaba el Gobierno un año antes de las legislativas de 2025 y concluyó que hoy existen varios indicadores que muestran un programa considerablemente más protegido.
Esas variables son seis. Las reservas netas; la brecha cambiaria; las divisas disponibles para intervenir; menos presión de la deuda en pesos; un programa financiero más cerrado; y más herramientas para enfrentar una dolarización.
- Reservas netas
La primera diferencia aparece en las reservas. Según Facimex, el Banco Central pasó de reservas netas negativas en septiembre de 2024 a una posición positiva cercana a u$s 9.700 millones un año después, una mejora que amplía el margen para enfrentar episodios de volatilidad.
- Brecha cambiaria
Otro cambio importante es la brecha entre el dólar oficial y los financieros. Hace un año rondaba el 30%, hasta la semana pasada se ubicaba en apenas por encima del 5%, reflejando una reducción de los excedentes monetarios y menores incentivos para dolarizar carteras.
- Divisas disponibles para intervenir
No sólo aumentaron las reservas. También crecieron las divisas disponibles para intervenir en el mercado cambiario. Facimex calcula que ese monto pasó prácticamente de cero a u$s 39.200 millones, incorporando además el swap firmado con Estados Unidos.
- Menos presión de la deuda en pesos
Otro de los puntos que destaca el informe es la reducción de los vencimientos de deuda en moneda local en manos privadas. En septiembre de 2024 representaban 18,3% del PBI. Hoy equivalen a 10,8%, reduciendo significativamente el riesgo de refinanciación durante el período electoral.
- Un programa financiero más cerrado
El Gobierno también busca llegar con menor dependencia del mercado internacional. Según Facimex, el programa financiero de 2027 ya no necesita emitir deuda para cerrar sus necesidades básicas, aunque una eventual reapertura del mercado serviría para quitar presión sobre las reservas y fortalecer aún más la estabilidad.
Javier Milei reforzó esa idea al asegurar que el financiamiento del sector público está asegurado hasta fines de 2027.
- Más herramientas para enfrentar una dolarización
Finalmente, el Gobierno también fortaleció su capacidad para enfrentar un eventual aumento de la demanda de dólares durante la campaña.
En la entrevista, Milei enumeró varios instrumentos:
- las compras de divisas acumuladas;
- los swaps con Estados Unidos y China;
- la posición en futuros;
- y el superávit comercial esperado.
Según el Presidente, ese conjunto de herramientas constituye una defensa suficiente frente a un escenario de mayor tensión cambiaria.
La apuesta de Milei y Caputo
El informe de Facimex sostiene que la discusión económica empieza a desplazarse. Ya no pasa solamente por cómo acelerar el crecimiento.
Pasa también por cómo evitar que una eventual incertidumbre electoral vuelva a poner en riesgo la estabilidad alcanzada.
Por eso la consultora interpreta que el Gobierno privilegia consolidar el equilibrio fiscal, fortalecer el balance del Banco Central y reducir los factores de vulnerabilidad antes que aplicar medidas expansivas de corto plazo.
En esa lógica, el “blindaje” no aparece como un objetivo financiero aislado. Se convierte en una estrategia para intentar atravesar el proceso electoral de 2027 con menores tensiones sobre el dólar, la deuda y las expectativas.





