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El debate sobre el precio de la indumentaria en Argentina generó un fuerte cruce entre el Gobierno y la industria textil. Todo comenzó cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que nunca compró ropa en la Argentina porque era un robo“.

Hay 47 millones de argentinos que han tenido que pagar textiles y calzado dos, tres, cuatro o hasta diez veces lo que valen en el mundo”, criticó y consideró que el proteccionismo “es una medida zonza y que perjudica a los que menos tienen".

La respuesta no tardó en llegar: Claudio Drescher, presidente de la Cámara Argentina de la Indumentaria (CAI), apuntó de manera directa contra la gestión económica al señalar que el problema del precio no está en el productor sino en la presión fiscal y los costos financieros.

Quieren comparar a Bangladesh con la Argentina y olvidarse de todos los impuestos que en dos años no han logrado desarmar, ni un solo impuesto han logrado desarmar”, aseveró.

Quien se sumó ahora a las voces críticas fue Gustavo Samuelian, dueño de las zapatillas Flecha, quien atribuyó el panorama complejo del sector con la situación general de la economía. “La industria textil no está ajena al resto de las demás industrias y el consumo está muy parado”, remarcó en diálogo con El Destape 1070.

Resumió el escenario actual del rubro con una tajante definición: “La industria está malherida”. A su juicio, la caída del consumo interno perjudica directamente a la producción nacional y pone en riesgo tanto a empresas como a puestos de trabajo.

En medio del debate por la apertura de importaciones, el funcionario reveló que nunca compró ropa en el país por sus elevados precios.
En medio del debate por la apertura de importaciones, el funcionario reveló que nunca compró ropa en el país por sus elevados precios.

Si bien aclaró que no está en contra de las importaciones, remarcó que el problema es estructural y de largo tiempo. “Las importaciones está bien que existan, pero nos afectan como afectaron siempre”, afirmó.

Para el empresario, la clave pasa por “la competitividad y tener reglas para que podamos competir de igual a igual”. En ese sentido, advirtió sobre el impacto del consumo externo: “Todo lo que la gente compra afuera le sacás plata al mercado interno”.

Contundente definición del dueño de las zapatillas Flecha sobre la polémica por la ropa importada: “Seré un boludo, pero…”

Consultado por los dichos de Caputo, Samuelian dijo que “cada uno tiene la libertad de comprarse la ropa donde quiera” pero apuntó contra la política del equipo económico: “Los dichos de Caputo son inocuos, pero sus medidas no”.

A diferencia de muchas marcas que trasladaron su producción al exterior, el empresario remarcó que Flecha sigue fabricando en el país. “Podría hacerlo en China que es más barato, pero quiero fabricar acá porque Flecha es argentina y para mi es importante hacerla acá”.

“Siempre apostamos a la producción local. Yo quiero seguir produciendo acá porque para mí Flecha es un ícono argentino y le seguimos buscando la vuelta para que el costo nos dé. ¿Me sale más barato hacerla en China? Sí ¿La quiero hacer en China? No ¿Soy boludo? Puede ser, pero la quiero hacer acá”, concluyó.