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La ofensiva del Gobierno nacional para desalentar la exploración hidrocarburífera no autorizada en el Atlántico Sur sumó un capítulo clave en el ámbito corporativo. La gigante de servicios petroleros SLB, históricamente conocida como Schlumberger, confirmó formalmente que se mantendrá al margen de cualquier operación en las Islas Malvinas. Horas después, Baker Hughes, uno de los principales proveedores de tecnología de la petrolera británica BP, se manifestó en esa misma línea, al igual que Halliburton.
La decisión de estas empresas responde de manera directa a la reciente advertencia de la administración de Javier Milei sobre la aplicación de severas sanciones a las compañías que operen en el área en disputa sin el correspondiente aval oficial.
La postura de la compañía multinacional SLB fue ratificada este fin de semana a través de un documento oficial emitido por su filial local.
“SLB, en atención a lo establecido por Decreto 868/26 del Poder Ejecutivo Nacional, informa que no está participando ni tiene previsto participar en procesos de licitación que tengan por objeto la prestación de servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas, así como en los espacios marítimos circundantes. En este sentido, SLB reafirma su compromiso con el cumplimiento de las normas vigentes”, detalló el comunicado de Schlumberger Argentina S.A.
El paraguas legal que motivó esta retirada preventiva es el mencionado decreto presidencial, una herramienta que agiliza la aplicación de la Ley 26.659.

En un tono similar, Baker Hughes compartió un comunicado en el que sostuvo que “no participa ni tiene previsto participar” en procesos de licitación destinados a prestar servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas y en los espacios marítimos circundantes.
El canciller argentino Pablo Quirno celebró la tarde de este sábado en su cuenta oficial de X la postura de la multinacional estadounidense y compartió el comunicado de la compañía junto con este texto: “Declaración de Baker Hughes, la 3ra empresa de servicios petroleros más grande del mundo sobre las Islas Malvinas”.

Por su parte, Halliburton, otro de los principales proveedores globales de servicios petroleros, también se pronunció sobre la controversia. Difundió un comunicado a través de su filial argentina en el que reafirmó que respeta la soberanía nacional y ratificó su compromiso con el país, sus habitantes y el desarrollo responsable del sector energético.
Además, aseguró que “no participa en el proyecto Sea Lion” ni en actividades de exploración o producción vinculadas con las Islas Malvinas. La empresa sostuvo, finalmente, que desarrolla todas sus operaciones “en pleno cumplimiento de las leyes y regulaciones de la República Argentina”.
Qué dice la normativa
La normativa es sumamente estricta: penaliza a las firmas habilitadas en la Argentina que tengan participación directa o indirecta en explotaciones offshore no autorizadas en la plataforma continental. Las prohibiciones abarcan no solo la extracción de crudo, sino que bloquean cualquier prestación financiera, logística, técnica, comercial o de consultoría, lo que ponía en jaque las operaciones globales de los grandes proveedores de la industria.
Tanto SLB como su competidora Halliburton ya habían tomado distancia del polémico proyecto Sea Lion. Dicha iniciativa offshore sigue en manos de la israelí Navitas Petroleum, controlante del 65%, y la británica Rockhopper Exploration, dueña del 35% restante. Pese al ruido político, ambas operadoras aseguraron el viernes pasado que las advertencias emitidas desde Buenos Aires no alterarán su cronograma de trabajo en las islas.
Para la ex Schlumberger, arriesgar sus negocios en el país implicaba poner en juego su creciente y lucrativa participación en Vaca Muerta, donde mantiene contratos estratégicos.
Hace apenas unos meses, la cúpula global de la SLB selló un acuerdo con el presidente de YPF, Horacio Marín, para integrarse al Instituto Vaca Muerta, enfocado en la capacitación de personal para el shale. A esto se suman múltiples trabajos previos de estimulación, perforación e infraestructura de transporte de gas que la vinculan directamente con el corazón productivo de la cuenca neuquina.
La compañía, que en 2022 adoptó la marca SLB para perfilarse hacia la transición energética, tiene además un fuerte arraigo en el mercado local a través de sus clientes privados.


