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En medio del impulso del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como uno de los ejes centrales para atraer capital en la Argentina, la Ciudad de Buenos Aires decidió avanzar para no quedar fuera del nuevo mapa de inversiones.

A través del Boletín Oficial, el Gobierno porteño formalizó su adhesión al esquema nacional y, en paralelo, creó un régimen propio para inversiones de menor escala. La decisión busca aprovechar el momento de auge del RIGI y traducirlo en oportunidades concretas para el entramado productivo local.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, confirmó la medida y la enmarcó dentro de una visión más amplia: “Vamos a acompañar al Gobierno nacional en todas las medidas que sirvan para atraer inversiones y generar empleo”. En esa línea, destacó que el paquete incluye exenciones impositivas, crédito fiscal y mejores opciones de financiamiento.

Para Nahuel Bernués, experto en asesoramiento financiero y fundador y CEO de Quaestus Advisory, la Ciudad parte con ventajas competitivas frente a otras jurisdicciones. “Concentra la mayor densidad de empresas de servicios, tecnología y economía del conocimiento y, además, tiene el mercado laboral calificado más grande del país”, explicó.

La Ciudad adhiere al RIGI y busca captar grandes proyectos

Mediante la Ley N° 6949, la Ciudad adhirió formalmente al RIGI incluido en la Ley de Bases. Esto implica que los proyectos de gran escala que se desarrollen en territorio porteño podrán acceder a los beneficios previstos a nivel nacional, que apuntan a garantizar estabilidad fiscal y previsibilidad a largo plazo.

El enfoque está puesto en sectores estratégicos como:

  • Tecnología
  • Infraestructura
  • Turismo
  • Servicios basados en el conocimiento
  • Actividades de alto valor agregado

La decisión de sumarse al régimen busca posicionar a la Ciudad como un destino atractivo para inversiones de gran magnitud, en un escenario donde provincias y regiones ya están compitiendo por captar capitales.

RIMICABA: el complemento para inversiones medianas

En paralelo, la Ley N° 6950 creó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones de la Ciudad (RIMICABA), una iniciativa que apunta a cubrir el segmento que queda fuera del RIGI nacional. Este régimen está enfocado a inversiones de menor capital que el RIGI.

El esquema está dirigido a pymes, empresas medianas y microemprendimientos, y busca canalizar inversiones en un rango de u$s 100.000 a u$s 149.999, lo que permite extender el alcance del régimen a proyectos de menor escala.

“El objetivo es que la Ciudad siga siendo el mejor lugar para invertir, emprender y generar empleo”, afirmó Macri, al tiempo que el ministro de Desarrollo Económico, Hernán Lombardi, remarcó que el foco está puesto en que “las Pymes encuentren en la Ciudad un aliado estratégico”.

Qué tipo de proyectos se buscan impulsar

A diferencia del RIGI, orientado a grandes desarrollos, el RIMICABA tiene un perfil más amplio y apunta a fortalecer segmentos productivos de la economía porteña:

  • Servicios
  • Comercio
  • Tecnología
  • Gastronomía
  • Construcción
  • Cultura
  • Salud

Además, el régimen incorpora incentivos para inversiones en eficiencia energética, generación renovable y almacenamiento energético, con proyectos desde los u$s 50.000, lo que introduce un componente de modernización productiva y sostenibilidad.

Esto permite extender los beneficios a iniciativas que, si bien no alcanzan el umbral de los grandes proyectos, pueden tener impacto directo en el empleo y la actividad económica cotidiana.

Beneficios fiscales y financieros

El RIMICABA establece un paquete de incentivos destinado a facilitar la puesta en marcha de inversiones:

  • Exención del Impuesto de Sellos para contratos vinculados a proyectos productivos.
  • Exención de ABL e Impuesto Inmobiliario en inmuebles afectados a esas actividades productivas.
  • Posibilidad de computar hasta el 25% de la inversión como pago a cuenta de Ingresos Brutos.
  • Acceso a líneas de financiamiento preferenciales del Banco Ciudad.

Los beneficios tendrán una duración de dos años y, según aclaró la Ciudad, “se mantendrán vigentes de forma independiente a eventuales modificaciones o derogaciones futuras que sufra el RIMI a nivel nacional”.

Condiciones y límites

El diseño del esquema también incorpora restricciones para asegurar su implementación:

  • Las empresas deberán mantener su actividad productiva en la Ciudad durante al menos cuatro años.
  • Se fija un cupo fiscal anual de $ 150.000 millones
  • Ningún beneficiario podrá superar el 10% de ese total
  • Se crea un registro específico para monitorear, evaluar y seguir las inversiones

Además, el régimen excluye actividades financieras, bursátiles, cambiarias, de seguros y la administración de fondos de terceros, así como también activos financieros, inversiones de portfolio y bienes de cambio. A su vez, no se permitirá la acumulación de beneficios con otros regímenes promocionales para un mismo proyecto, una cláusula que apunta a evitar duplicaciones fiscales.

Qué debería pasar para que el RIMICABA tenga éxito

Más allá de los beneficios fiscales, Bernués advirtió que el éxito del esquema dependerá de factores macroeconómicos y de la capacidad de sostener reglas claras en el tiempo.

Incertidumbre, ruidos de estabilidad cambiaria e inflación comprometen la previsibilidad y generan que cualquier inversión tenga riesgo de erosionarse rápido”, señaló. Además, remarcó que uno de los desafíos será mejorar la velocidad de los trámites y reforzar la seguridad jurídica percibida por los inversores.

El especialista también sostuvo que el régimen será exitoso si logra activar proyectos nuevos y no solamente beneficiar inversiones que ya iban a realizarse. “El éxito no se va a medir en el año uno. Con beneficios de dos años, los resultados van a verse en el mediano plazo”, afirmó.

En ese sentido, destacó que para las PyMEs y emprendedores que ya tenían planes de invertir en la Ciudad, el RIMICABA puede representar “una oportunidad concreta”, ya que reduce el costo efectivo de inversión mediante exenciones impositivas y beneficios fiscales.

Sin embargo, aclaró que para inversores externos “la incertidumbre macro argentina sigue siendo el principal factor de riesgo” y consideró que ningún régimen de promoción puede neutralizar completamente ese escenario por sí solo.