

En un contexto donde la gestión libertaria comienza a delinear su horizonte político de cara a los próximos comicios, la economía y las alianzas estratégicas se vuelven factores indivisibles.
Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, analizó este complejo escenario durante su paso por Cuentas Claras, el programa emitido por El Cronista Stream, donde desmenuzó la estrategia del Gobierno para sostener la estabilidad financiera e intentar reactivar el consumo sin descuidar el armado electoral.
En el plano netamente político, Piccardo advirtió un fuerte cambio de postura del oficialismo respecto a su vínculo con el líder del PRO.
“Antes quizás le pegaba mucho más a Mauricio Macri y ahora lo vi bastante más amistoso”, señaló el experto tras analizar los últimos discursos presidenciales. Para el economista, este acercamiento tiene un objetivo claro: “Va en línea con una posible alianza electoral el año que viene. Los cañones hoy en día están apuntados a la reelección”.
Para llegar competitivos a las urnas, la prioridad absoluta de la gestión de Javier Milei pasa por consolidar las variables macroeconómicas.
“El Gobierno está buscando mantener la estabilidad nominal; la inflación y el tipo de cambio me parece que son primordiales”, afirmó Piccardo.

En ese sentido, destacó que la batalla contra los precios se está manejando “bastante bien” y que, ante cualquier presión cambiaria, la premisa oficial es actuar “de manera muy gradual, cosa de que no salga en la tapa de los diarios”.
Sin embargo, el gran desafío de la administración libertaria reside en la calle. Piccardo definió a la economía real como “la parte más débil” y el verdadero “talón de Aquiles del Gobierno”.
El analista describió un escenario marcado por dos velocidades contrapuestas: por un lado, “una economía minera, de energía y el agro corriendo a una velocidad muy rápida”, y por el otro, “una economía industrial y de construcción a una velocidad más lenta, estancada”. Esta disparidad, advirtió, golpea directamente al empleo registrado y se traduce en una caída del consumo masivo en supermercados y comercios barriales.
Frente a este letargo en sectores clave, el Ejecutivo comenzó a buscar herramientas para reactivar la demanda. La gran apuesta de la Casa Rosada es dinamizar el sector inmobiliario a través del crédito.
Piccardo destacó la reciente jugada oficial en la que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES comenzó a proveer “fondeo de largo plazo a los bancos para que presten en créditos hipotecarios”, sumado a la habilitación para que las entidades financieras otorguen préstamos en dólares respaldados por sus propios depósitos.
El objetivo final de estas medidas es encender los motores del empleo y la construcción, pero respetando el innegociable superávit de las cuentas públicas. Tal como concluyó el economista durante su entrevista, el Gobierno busca movilizar los sectores más relegados demostrando que pueden “flexibilizar algunas cosas sin correrse del equilibrio fiscal, que es la piedra angular y la hoja de ruta del plan económico”.


