Paradojas de las elecciones: los gobiernos promercado sufren en la previa mientras que los gobiernos antimercado se ven beneficiados. Y todo ello deriva en círculos viciosos y virtuosos para unos y otros en función de cómo se vayan retroalimentando las expectativas.
Blanco sobre negro: cuando un gobierno promercado enfrenta una elección presidencial en la que está en juego la continuidad de las reformas, en la vereda de enfrente se ubica el otro extremo, un candidato antimercado. Si este último tiene chances de ganar, la economía se frena por el lado de la inversión y el consumo.

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El mercado financiero sufre también y el dólar sube, cae el riesgo país, y trepan las tasas en pesos. El crédito bancario también se estanca. Se complica el gobierno promercado, favorece indirectamente al antimercado y el círculo vicioso se retroalimenta. El sendero hacia las elecciones dista de ser el mejor. ¿El votante promedio distingue el porqué del freno en la economía? Incierto.
A la inversa, cuando un gobierno antimercado enfrenta una elección frente a un candidato promercado, y si este último tiene chances serias de llegar al poder, bonos y acciones suben, cae el riesgo país y el dólar (las variables blue, MEP, o CCL) dejan de ser refugio. El sendero hasta las elecciones enfrenta menos baches que en el escenario anterior. Círculo virtuoso en la medida en que crezcan las chances del candidato promercado.
La previa del 2027 se transforma en un ajedrez de expectativas. Al gobierno le conviene instalar las “chances cero” de un retorno del populismo al poder. El ministro Luis Caputo hizo declaraciones en ese sentido. En la vereda de enfrente, todo lo contrario. Mientras, se mueven los acuerdos políticos para cerrar triángulos amorosos especialmente en provincias. LLA con el PRO y radicales afines. El PJ con el kirchnerismo y radicales afines.
Paradojas argentinas.





