

El candirú, un pez de tamaño reducido que habita principalmente en la cuenca amazónica, se ha ganado una reputación que supera incluso a la de otros animales considerados peligrosos. Su forma de alimentarse y su apariencia casi invisible bajo el agua explican por qué despierta alarma entre pobladores y visitantes.
Aunque su cuerpo rara vez supera los 15 centímetros, este pez es protagonista de relatos que circulan desde hace décadas en comunidades ribereñas. Muchas de estas historias lo señalan como una amenaza directa para humanos, lo que ha reforzado su fama en toda América del Sur.
La ciencia ha estudiado su comportamiento y hábitat para separar los hechos comprobados de las leyendas. Los resultados muestran que se trata de una especie singular, con características poco comunes dentro del mundo acuático.
Un pez hematófago casi invisible en el agua
El candirú se diferencia de la mayoría de los peces porque no persigue ni devora presas completas. Su dieta se basa en la sangre, lo que lo clasifica como una especie hematófaga, una rareza entre los vertebrados acuáticos.

Su cuerpo es translúcido, lo que dificulta detectarlo en ríos de aguas turbias. Además, cuenta con pequeños ganchos cerca de las branquias que le permiten fijarse con fuerza a otros peces mientras se alimenta, evitando ser arrastrado por la corriente.
Dónde vive y cómo ataca a otros peces
Esta especie se encuentra principalmente en el río Amazonas y en el Orinoco, donde comparte ecosistema con peces de mayor tamaño. Su estrategia consiste en introducirse por las branquias de sus víctimas para perforar una arteria y succionar sangre.
A pesar de su tamaño reducido, el candirú elige peces grandes, aprovechando su invisibilidad para pasar desapercibido. Una vez termina de alimentarse, se desprende y continúa su ciclo en el fondo del río.
Mitos, humanos y lo que dice la evidencia científica
Durante años se ha difundido la idea de que el candirú puede atacar a personas, especialmente cuando estas orinan en el agua. Sin embargo, los estudios indican que el pez se guía principalmente por la vista y no por estímulos químicos.
Solo existe un caso documentado a finales del siglo XX en el que se afirmó haber extraído un candirú del cuerpo de un hombre, aunque ese episodio ha sido cuestionado por especialistas. Aun así, en las comunidades donde habita este pez persiste la precaución al ingresar a los ríos donde se sabe que vive.




