

En 2023, investigadores de las Tribus Tulalip, en el estado de Washington, utilizaron un helicóptero para lanzar 90 pequeñas islas vegetales en un humedal afectado por una especie invasora. Cada estructura funcionó como un pequeño núcleo de vegetación y, en conjunto, transportaron alrededor de 450 plantas nativas con la intención de recuperar un ecosistema que había perdido buena parte de su equilibrio natural.
La estrategia llamó la atención porque evitó una intervención convencional sobre el terreno. En lugar de introducir maquinaria pesada en una zona de difícil acceso, los investigadores llevaron las plataformas directamente hasta distintos sectores del humedal por vía aérea.
¿Por qué lanzaron 90 islas desde un helicóptero?
El experimento forma parte del Oxbow Wetland Pallet Project, una iniciativa de restauración de humedales desarrollada por el Departamento de Recursos Naturales de las Tribus Tulalip.
El problema estaba relacionado con la presencia de reed canarygrass, una especie de pasto invasora que puede formar grandes masas de vegetación y desplazar a las plantas propias de estos ambientes. Para enfrentar esa situación, el equipo diseñó pequeñas plataformas capaces de transportar vegetación nativa hasta sectores donde resultaba complicado trabajar directamente.
La intervención fue presentada posteriormente en espacios especializados en conservación de humedales, donde se destacó el uso de palés previamente preparados y trasladados mediante helicóptero.

¿Qué tenían las pequeñas islas que lanzaron sobre el humedal?
Las estructuras no eran islas naturales ni grandes plataformas. Se trataba de microhábitats vegetales construidos sobre palés, preparados para permanecer en el entorno del humedal.
Cada unidad incorporaba tierra y un conjunto de plantas jóvenes. El diseño incluía un árbol y cuatro arbustos, de modo que las 90 plataformas reunieron aproximadamente 450 ejemplares de especies nativas.
La idea era generar pequeños espacios donde la vegetación autóctona pudiera establecerse sin quedar inmediatamente rodeada por la planta invasora.
De esta manera, cada plataforma podía convertirse en un punto de partida para una comunidad vegetal más amplia. El proyecto no buscaba únicamente plantar árboles o arbustos, sino comprobar si esos pequeños núcleos podían favorecer la recuperación de otras formas de vida.
¿Qué pasó con las plantas nativas después de tres años?
El seguimiento realizado posteriormente comenzó a mostrar señales positivas. Para 2026, tres años después de la instalación de las plataformas, los investigadores encontraron indicios de recuperación de la vegetación nativa y de una mayor presencia de fauna asociada a estos ambientes.
Entre los indicadores observados se encuentran insectos, anfibios y aves que pueden utilizar estos espacios como refugio o como parte de su hábitat.
El resultado es importante porque uno de los objetivos del experimento era comprobar si una estructura relativamente pequeña podía generar condiciones suficientes para que se desarrollara una comunidad ecológica más compleja.
¿Por qué es importante recuperar este humedal de Washington?
Los humedales cumplen funciones fundamentales para los ecosistemas. Ayudan a regular el agua, filtrar escorrentías, reducir algunos efectos de las inundaciones y ofrecer refugio y alimento para numerosas especies.
En la reserva de las Tribus Tulalip, además, estos ambientes tienen una importancia especial tanto ecológica como cultural. El propio Departamento de Recursos Naturales de las tribus señala que los humedales proporcionan beneficios esenciales para las personas y la fauna.
Por eso, controlar una especie invasora no significa simplemente cambiar el aspecto de un paisaje. La recuperación de la vegetación puede modificar las condiciones del agua y crear nuevamente espacios aprovechables por otras especies.
¿Qué tiene que ver el proyecto con los salmones?
Uno de los objetivos de largo plazo de la restauración es mejorar las condiciones del humedal para que pueda volver a cumplir su función como hábitat para salmones juveniles.
Estos peces necesitan ambientes adecuados durante determinadas etapas de su desarrollo antes de continuar su recorrido hacia el océano. Si los canales y sectores inundables recuperan mejores condiciones ecológicas, podrían volver a ofrecer alimento y refugio para los ejemplares jóvenes.
Por eso, el éxito del proyecto no se mide únicamente por cuántas plantas sobreviven. Los investigadores también están interesados en saber qué animales regresan, cómo cambia la vegetación y si aumenta la complejidad del hábitat.




