

Lo que parecía una simple botella antigua terminó convirtiéndose en un hallazgo extraordinario. En 2018, una familia que recorría una playa de Australia Occidental encontró enterrado en la arena un recipiente de vidrio que había sido arrojado al mar más de un siglo antes.
La protagonista del descubrimiento fue Tonya Illman, quien caminaba por la costa junto a una amiga cuando encontró la botella parcialmente cubierta por arena. En un primer momento no sospechó que tuviera valor histórico y pensó que podía convertirse en un objeto decorativo para su biblioteca.
“Era una preciosa botella antigua. La tomé pensando que sería un bonito adorno para mi biblioteca”, contó Illman, según un comunicado del Western Australian Museum. Sin embargo, al regresar a su casa, la familia descubrió que había un papel dentro y decidió llevarlo a especialistas para conocer su procedencia.
El mensaje permitió descubrir su verdadero origen
El documento encontrado en el interior parecía haber permanecido protegido durante décadas gracias al vidrio. Los investigadores del museo recurrieron a archivos históricos y encontraron un registro meteorológico perteneciente al barco alemán Paula que permitió establecer una conexión con el hallazgo.

En ese documento figuraba que el capitán de la embarcación había arrojado una botella al océano el 12 de junio de 1886. La fecha y las coordenadas registradas coincidían con los datos escritos en el papel encontrado en la costa australiana, lo que permitió confirmar que ambos objetos estaban relacionados.
La botella formaba parte de un experimento científico
El lanzamiento no había sido un gesto al azar. El Observatorio Naval Alemán desarrollaba entonces una investigación destinada a conocer el comportamiento de las corrientes marinas y obtener información que pudiera mejorar las rutas utilizadas por los barcos.
El proyecto se extendió durante 69 años y contempló el lanzamiento de miles de botellas. El ejemplar encontrado en Australia había recorrido más de 900 kilómetros y, de acuerdo con las estimaciones de los investigadores, habría tardado cerca de un año en alcanzar la costa.
Cómo sobrevivió durante más de un siglo
Los especialistas creen que la botella no permaneció flotando durante los 132 años transcurridos entre su lanzamiento y su descubrimiento. La hipótesis más aceptada indica que llegó a tierra aproximadamente un año después y quedó cubierta por arena húmeda, lo que favoreció la conservación del recipiente y del papel.
Una tormenta, una marejada o algún otro fenómeno natural habría removido posteriormente la arena y dejado nuevamente expuesto el objeto. Cuando Illman lo encontró en 2018, terminó recuperando lo que actualmente es considerado el mensaje en una botella más antiguo hallado hasta ese momento, hoy conservado en el Museo Marítimo de Fremantle.



