

En barrios populares del oriente de Cali, principalmente en el Distrito de Aguablanca, están circulando ofertas que prometen salarios de hasta USD 10.000 mensuales a jóvenes dispuestos a viajar al exterior para participar en actividades relacionadas con seguridad y combate.
Las convocatorias, que se difunden principalmente por redes sociales, mencionan destinos como Dubái y Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos, y solicitan datos personales como cédula, pasaporte vigente y conocimientos de inglés para dar apariencia de legalidad a las propuestas.
Según información compartida por Infobae Colombia y El Colombiano, la Personería de Cali lanzó una alerta formal ante estas denuncias y pidió a las autoridades competentes investigar el origen de las convocatorias para determinar si existe detrás una red de reclutamiento o intermediación ilegal.
Qué dice el personero de Cali y a quiénes están dirigidas las ofertas
El personero Gerardo Mendoza expresó preocupación por la naturaleza de estas propuestas y advirtió que todo apunta a que buscan vincular civiles a conflictos internacionales. El funcionario hizo un llamado a los jóvenes y sus familias para que eviten responder a este tipo de convocatorias sin verificar su origen, y destacó que las ofertas de salarios elevados y bonificaciones adicionales pueden ser una trampa que comprometa la integridad, la vida o la libertad de quienes las acepten.
Las zonas más afectadas serían Potrero Grande, Llano Verde y Valle Grande, sectores del oriente de Cali donde presuntamente se han detectado las convocatorias con mayor frecuencia. El esquema, según las autoridades, se apoya en la falta de oportunidades educativas y laborales en estas comunas para identificar jóvenes dispuestos a asumir riesgos a cambio de mejorar sus condiciones de vida.

El testimonio de un caleño que combatió en Ucrania
El fenómeno no es completamente nuevo. Colombianos han sido contactados en el pasado para participar en conflictos internacionales en países como Ucrania, Sudán y Haití, con resultados que distan mucho de las promesas iniciales.
Jair Gómez, un caleño que se unió a la guerra en Ucrania en 2023, relató a El País su experiencia: llegó a la ciudad de Ternópil, pasó por un proceso de selección de quince días, firmó contrato con el batallón 48 de la brigada 72 y luego fue trasladado al batallón 66, donde vio morir a muchos compañeros colombianos y españoles.
Su recomendación para quienes reciban este tipo de ofertas fue directa: “No vayan a pelear en guerras internacionales porque está muy complicado, está demasiado difícil”. Otros testimonios de colombianos que lograron regresar también describen condiciones extremas, exposición permanente a la muerte y un entorno completamente diferente al que les prometieron.
Por qué preocupa a los expertos el regreso de estos combatientes
Más allá del riesgo individual, el fenómeno genera una preocupación adicional para la seguridad interna del país. El historiador y analista del sector defensa Santiago Rivas advirtió, en diálogo con El Colombiano, que la participación de combatientes colombianos en la guerra de Ucrania podría estar influyendo en la expansión del uso de drones en el conflicto armado colombiano.
Según Rivas, algunos de estos jóvenes estarían siendo enviados al exterior con el objetivo de adquirir experiencia en combate real y regresar con ese conocimiento para integrarse a grupos armados ilegales como el ELN, las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo. Al participar directamente en combates, aprenden sobre el uso de drones y sistemas antidrones en condiciones reales de guerra, lo que representa un riesgo concreto para la seguridad del país una vez regresan.





