

La preocupación de las inmobiliarias por el congelamiento en las ventas del sector crece con el correr de los días, y ahora comenzaron a buscar alternativas que les permitan salir a flote de la crisis que sufren a partir de la pesificación del sector y del cepo al dólar impuesto por el Gobierno.
Más allá de intentar dar con el mecanismo que les permita mejorar las ventas, también buscan alianzas en el Congreso, de modo de llegar a presionar políticamente ante el Gobierno. De hecho, estudian impulsar varios proyectos de leyes para revertir una caída en las ventas que ya llega casi un año. Estamos detrás de fórmulas permitan salir de esta situación, y el camino del Congreso nos pareció bueno, sostuvo a El Cronista Roberto Arévalo, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA). El primero en sumarse fue Alfredo Atanasof. El diputado por el Frente Peronista presentó un proyecto de resolución donde expone el mal momento del sector, y pide tomar medidas.
Presentamos el proyecto en varias comisiones, todas manejadas por el oficialismo, y hasta el momento el resultado fue nulo. Está claro que no se van a mover de las políticas ya dictaminadas. Lo que buscamos es un interlocutor oficial, pero nadie se hace cargo de esta situación, advirtió Atanasof, quien presentó la idea de transformarse en una suerte de mediador.
Mientras tanto, Arévalo reconoció que tanto dentro como fuera de la cámara se encuentran en estudio medidas que podrían servir para mejorar la situación actual del mercado inmobiliario, aunque para ponerlas en marcha luego deberían contar con el aval del Estado nacional.
Para cambiar el eje de la discusión y lograr algún avance, incluso, desde la Cámara Inmobiliaria barajan la posibilidad de bajarse del debate sobre si se debería o no abandonar las actuales trabas a la compra de dólares, hoy el ancla con la que carga el sector. Es que entre las empresas saben que esa es una batalla que no tiene mayor sentido pelear hoy, y avanzan por otros caminos.
Buscar que se eliminen esas restricciones sería perder tiempo. Debemos aceptar que se trata de una política que llegó para quedarse, y punto. Nuestra intención es ir con otro tipo de propuestas, pero si no nos reciben todo se hace cuesta arriba, apuntó Arévalo.
Al mismo tiempo, el diputado Atanasof y la cámara inmobiliaria buscan nuevas voces opositoras que colaboren con el diálogo entre el gobierno nacional y el mercado inmobiliario.
Dentro del mundo de los ladrillos, quienes en algún momento también habían intentado un acercamiento al Gobierno fueron los desarrolladores.
Por aquel entonces, la preocupación central del sector era la complejidad para que más gente accediera a un crédito hipotecario. Realizaron gestiones para presentar distintas alternativas, aunque en ese caso tampoco lograron su objetivo.










