Hace más de seis años que una distribuidora de electricidad no informaba en sus balances un resultado positivo. La última vez fue en 2007, cuando Edesur logró una utilidad neta de $ 161,5 millones, revirtiendo así las perdidas que había acumulado entre 2002 y 2006. El mismo año también Edenor comunicó un resultado positivo anual de $ 122,4 millones.


Pero después de 2007, ambas compañías comenzaron a acumular balances en rojo. Incluso, llegaron a perder $ 4 millones por día, exponiendo un panorama de asfixio financiero permanente, al punto que ambas compañías estuvieron al borde de la quiebra, con ingresos congelados, una caja deficitaria y costos crecientes.


De hecho, ambas acumularon solamente en 2012 pérdidas mayores a los $ 2.000 millones. Un rojo que llevó a que Edenor informara un patrimonio neto negativo en el primer trimestre de este año, y a que Edesur acumulara pérdidas por $ 378 millones en el mismo período.


Pero ayer fue precisamente la distribuidora propiedad del grupo español Endesa la que sorprendió con un cambio de color en su balance semestral. Según lo que informó a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, entre enero y junio pasados registró una ganancia de $ 1.503,5 millones, contra una pérdida de $ 279,5 millones para el mismo período de 2012.


El dato surge en momentos en los cuales la economía y los consumidores particulares continúan sufriendo por la escasez de energía que, a pesar de ser negada por el Gobierno, se evidencia con los cortes de suministro que sufren algunas zonas de la Ciudad y que también padecen las industrias, más que nada en días de intenso frío polar como los sufridos hace unas semanas atrás.


Sin embargo, el cambio de performance de los números de Edesur no están atados a mayores ingresos producto del fuerte incremento del consumo energético de sus clientes. Tampoco a una repentina modificación en el cuadro tarifario, congelado por el Gobierno desde hace ya más de 12 años.


En realidad, el casi mágico pase del rojo al azul se debió a un cambio en la forma de contabilizar ingresos que la compañía recibe por la aplicación del Programa de Uso Racional de Energía Eléctrica (Puree). Hasta febrero pasado, ese dinero era considerado como una deuda por los ejecutivos de Edesur, ya que el destinatario final de lo recaudado es el Estado. Por ese motivo, el dinero no era incluido en los balances.
Pero en mayo, el Gobierno habilitó a Edesur y Edenor a utilizar el monto del Puree acumulado por ambas desde 2007 para compensar el déficit provocado por el congelamiento tarifario. En este marco, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad-ENRE dictó la Resolución 0250/2013 que le permitió a las dos compañías cancelar con el dinero cobrado a los usuarios por excederse en el consumo las acreencias que vinieron acumulando por mantener sin cambios las boletas de luz.


Esto se debió a que desde 2007 se dejó de aplicar el llamado Mecanismo de Monitoreo de Costos (MMC), que había sido establecido por el Gobierno para garantizar aumentos tarifarios y así mantener la rentabilidad de las empresas hasta renegociar un nuevo marco de precios. Pero como el mecanismo no se aplicó, Edenor reunió un crédito a favor por $ 2.237 millones y Edesur, otros $ 2.144 millones.


Ahora, ese dinero está siendo volcado a los balances, tal como ayer lo informó Edesur, y seguramente hará lo mismo Edenor en el ejercicio semestral que está por enviar a la Bolsa de Comercio. Es de esperar que la distribuidora propiedad del empresario Marcelo Mindlin también refleje un resultado positivo, más que nada teniendo en cuenta que fue su crisis la que disparó la decisión del Gobierno de permitir las compensaciones cruzadas para descomprimir su situación.


Sin embargo, en el mercado advierten que se trata de un paliativo de corto plazo, con tono electoralista, ya que la caja de las distribuidoras sigue siendo deficitaria y la preocupante situación de fondo se mantiene.
De hecho, tanto Edesur como Edenor siguen manteniendo deudas impagas con Cammesa.