Una vez más, la Presidenta jugó con la expectativa y dejó pocas señales que develen cuáles serán las piezas que piensa mover antes del cierre de listas. Es cierto que el acto por el Día de la Bandera no es el marco institucional para que diga si será o no candidata pero lo usual en ella es romper y no acatar las reglas.

Dejó algunos mensajes a los candidatos, tal vez encriptados y tal vez como si se estuviera yendo sin opción a una candidatura.

El primero y más fuerte, fue en el marco de un pedido a los partidos políticos para que compartan una estrategia contra temas como la pelea con los fondos buitres. Con el recuerdo del bombardeo a la Plaza de Mayo contra Juan Domingo Perón en el 55, alertó a los que se postulan para ser Gobierno (casi con certeza al propio, Daniel Scioli): “Estaban acostumbrados a que esas bases mediáticas bombardearan a una sola plaza pero cuando logran construir un proyecto alternativo al proyecto democrático nacional y popular comienzan a bombardear todas las plazas”. En lenguaje K, los aviones fueron cambiados por medios de comunicación y a Scioli siempre se le criticó su relación con ellos. De hecho, mañana irá por primera vez invitado a la TV Pública al simbólico 6,7,8, convite que sólo le llegó tras ser ungido por la Presidenta.

Entre líneas, hubo además algo así como una invitación al socialismo (¿será extensible al votante radical?), con elogios al anfitrión gobernador Antonio Bonfatti, con un pedido “a los partidos con raigrambre popular, nacional y democrática” para pelear contra los fondos buitres y discutir propuestas. El cierre sonó a mimo para los rosarinos: “Siempre que vine me han hecho sentir muy bien”, dijo y sobrevuela la pregunta respecto a si será un intento por sumar los votos de sus anfitriones para la fórmula Scioli-Zannni, uno delante del otro, a un metro de ella.

El tercer mensaje, arbitrario y absolutamente especulativo, podría ser para Florencio Randazzo y todos los sectores que resisten la unificación del Frente para la Victoria detrás del sciolismo. Mencionó, una vez más, el “proyecto colectivo”.

Quizás la toma inicial de la cámara a los jóvenes (muchos de La Cámpora) cantando su “banca” al proyecto, y la apelación a recordar a los próceres como San Martín y Belgrano en su juventud, involucrados en la política, marque el rumbo de su herencia, explicitado en los representantes de La Cámpora que copan las listas y hasta desplazan a históricos del PJ como un cepo para proteger “lo hecho”.

Probablemente con el objetivo de no tapar estos mensajes, mantener la intriga, dosificar la información y no mostrar todas las cartas de su juego, hasta ahora no develó qué hará: “Desde el lugar dónde esté, siempre estaré con ustedes”, fue todo lo que anunció se confirtma la candidatura de su hijo en Santa Cruz y crecen las versiones de su propio renunciamiento. Una jugada de alto riesgo que, como en el ajedrez, preserva a la pieza principal rodeándola de las figuras más leales a futuro. En esa línea van hasta ahora los candidatos y precandidatos confirmados, con los nombres de quienes dieron la pelea contra un sector de la Justicia y de los medios a la cabeza.

Por eso Aníbal Fernández, por eso Martín Sabbatella (titular de la AFSCA), por eso Axel Kicillof, Eduardo Wado de Pedro, por eso Julián Domínguez (¿el candidato del Papa Francisco?) y Fernando Espinoza que garantiza los votos del municipio más grande del Gran Buenos Aires, con 1.700.000 habitantes según el censo del 2010. Por eso su fiel Oscar Parrilli candidato al Parlasur por Neuquén, y la lista sigue.

De todos modos, las sorpresas pueden ser más. Incluso hasta se menciona la posibilidad de que Domínguez y Espinoza sean fórmula única. En un rato se sabrá.