

Entre tubos de ensayo, en los laboratorios electorales de una frontera de la tabla periódica oficialista están probando las distintas fórmulas para 2015: unos gramos de sciolismo (Sc), algo menos de cristinismo (Ck), una dosis de camporismo (Lc), un compuesto peronista (Pj). Cada variante, cada cocktel, es testeado en base a un determinado escenario socioeconómico particular que enmarque la futura campaña. Con ínfulas científicas, pretende no ser mera futurología. A modo de ejemplo, uno de sus resultados: midiendo unas finanzas ordenadas, superado el mal trago de los fondos buitre en enero, la disolución de las PASO puede resultar en un brebaje de tonalidad kirchnerista (FpV) con un naranja diluido (Sc). El heredero ya fue elegido. Mal que le pese a todo el G7 de presidenciables pero más a Florencio Randazzo (Fr) que reitera cada vez que puede que no se baja, la mayor parte del espectro hipótetico lo descarta en la carrera por la sucesión de Cristina Fernández de Kirchner para ubicar al ministro (nacido en Chivilcoy) como candidato bonaerense.
Las teorías se basan en el "candidato único y/o de consenso" que reclama el PJ, con una sangría coagulada tras la estacada renovadora, atento al mejor nivel moléculas encuesteriles de Daniel Scioli. "Es el más instalado", repiten los creyentes de la Doctrina de la Competividad (apostadores a ganar en primera vuelta por miedo a un balotaje), merced a la observación del acercamiento de camporistas como Eduardo "Wado" De Pedro (Lc) al piso 19 del Bapro, búnker porteño del mandatario provincial. Sin explícita bendición presidencial (los naranjas fogonean una papal, incomprobable), el kirchnerismo apelaría a su viejo manual: imponerle su Vice, como ya hizo dos veces (Alberto Balestrini y Gabriel Mariotto) y poblarle las listas legislativas. Pero esta vez no sería tanto un "comisario político" sino más bien una garantía para la propia supervivencia K más allá de 2015.
La opción con mayor volumen cristinista (Cfk:Sc): postular como segundo al ministro de Economía, Axel Kicillof, un revival del experimento (fallido) Amado Boudou. Es de los funcionarios de mayor confianza presidencial. Hace poco más de un mes, el camporista compartió una inédita recorrida con Scioli en el puerto de Berisso, y quedaron en repetir el encuentro. Kicillof está saliendo más de su despacho, protagonizando actos, como ayer sin ir más lejos. Pero la clave es el devenir de las finanzas en 2015. "Si hay acuerdo con los holdouts, lo van a tratar de vender como el que nos salvó del abismo", es el augurio. Ante gobernadores, con optimismo sciolista, el ministro viene prometiendo que para la campaña del año que viene "volcará" millones de las reservas "a las calles".
"A Daniel no le van a encajar el Vice", refutan en La Plata. Scioli es el primero en confiar en los números económicos del 2015, esperando importar el fenómeno del voto oficialista de Brasil y Uruguay. Pero si el contexto es desfavorable, el peronismo postulará una fórmula propia, con otro gobernador justicialista del interior (Sc :Pj :Cfk). Resignando "continuidad" por "cambios", Cristina Kirchner quedaría "blindada" de un revés electoral, cumpliendo el "no le ganaron" de su hijo Máximo si ella no es candidata. Mucha ciencia pero, a fin y al cabo, la política vive más de instintos.













