

Ochenta años después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón aceleran su rearme militar a un ritmo sin precedentes. Las dos potencias que perdieron ese conflicto y se comprometieron constitucionalmente con el pacifismo hoy reconstruyen sus fuerzas armadas ante un mundo que consideran más peligroso que durante la Guerra Fría.
El detonante fue múltiple: la invasión rusa de Ucrania en 2022, la expansión militar de China bajo Xi Jinping y las dudas sobre el compromiso de Washington con sus aliados bajo la presidencia de Donald Trump. Ante ese escenario, Berlín y Tokio optaron por la misma respuesta: más gasto, más armamento y más cooperación bilateral.
¿Qué medidas concretas tomaron Alemania y Japón para rearmarse?
Alemania eliminó los límites constitucionales al endeudamiento para financiar defensa. Su presupuesto militar podría superar en pocos años al de Francia y Reino Unido combinados. Japón revirtió las prohibiciones de exportación de armas vigentes desde 1945 y desplegó misiles de largo alcance en su territorio sur.
Ambos países coordinan esta expansión en el G7, donde esta semana se reúnen en Évian, Francia. Tokio cerró un contrato de u$s 6.500 millones para exportar buques de guerra a Australia. Berlín solicitó a París asistencia para desarrollar capacidad nuclear disuasoria propia.

¿Qué implica este giro para el equilibrio de poder mundial?
China y Rusia acusan a ambos gobiernos de revivir el militarismo de la Segunda Guerra Mundial. Tokio y Berlín lo rechazan y se presentan como defensores del orden internacional basado en reglas, en un contexto donde la influencia de Washington aparece debilitada. En Japón, decenas de miles de personas protestaron esta primavera contra la política de rearme.
Trump celebró públicamente que sus aliados aumenten su propio gasto en defensa, aunque agregó una ironía histórica: “No estoy seguro de que el general MacArthur hubiera dicho que esto es positivo”, en referencia al militar que supervisó la rendición japonesa en 1945.




