

En el sureste del Parque Nacional Joshua Tree, en California, sigue en pie el trazado de Eagle Mountain, un pueblo construido en 1948 para alojar a los trabajadores de una mina de hierro y sus familias. Sus calles, casas y el hospital que atendió a la comunidad convirtieron al sitio en uno de los pueblos fantasma más grandes y mejor conservados de Estados Unidos.
El magnate Henry J. Kaiser fundó la localidad para sostener la mina Eagle Mountain, según documentó el Servicio de Parques Nacionales. La empresa Kaiser Steel Corporation explotó el yacimiento entre 1948 y 1983 para abastecer su planta siderúrgica de Fontana, a unos 180 kilómetros de distancia.
¿Por qué se construyó el pueblo de Eagle Mountain en California?
Kaiser levantó la localidad para sostener la que llegó a ser la mina de hierro más grande del sur de California, con varios tajos abiertos de gran escala. Un ferrocarril propio conectaba la mina con la planta de Fontana para procesar el mineral extraído.
En su pico de actividad, la operación llegó a producir más de 350.000 toneladas anuales y en 1977 celebró el despacho de su tonelada de hierro número 100 millones. Para sostener a la comunidad, Kaiser construyó más de 400 viviendas, además de parques de casas rodantes y pensiones para mineros solteros.
El pueblo también contaba con escuelas, centro comercial, boliche, piscina pública, canchas de tenis e iglesias. Ese esquema de salud prepago para los mineros sentó, además, las bases del sistema que luego dio origen a Kaiser Permanente.
Lo que tenía el pueblo en su apogeo
- Más de 400 casas para trabajadores y sus familias
- Escuela primaria y secundaria completas
- Centro comercial, boliche y cancha de béisbol
- Hospital con sistema de salud integrado

¿Por qué Eagle Mountain se convirtió en pueblo fantasma?
La caída del empleo en la mina explica el vaciamiento del pueblo. La población había bajado a unas 1.890 personas durante los años 70 y, para 1980, solo quedaban unos 750 trabajadores en la mina.
En noviembre de 1981, Kaiser anunció el cierre gradual de la operación por los costos ambientales y la competencia del acero importado. El almacén cerró en 1982, el correo bajó la persiana en 1983 y la última promoción escolar egresó ese mismo año.
Gran parte de la infraestructura, sin embargo, quedó en pie sin demolerse. Entre fines de los años 80 y 2003, parte del pueblo funcionó incluso como una cárcel privada que reutilizó el centro comercial original, antes de cerrar en forma definitiva.




