El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, y el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, realizaron una visita a la planta industrial de UPM en el marco de las conversaciones del gobierno con la empresa sobre su operación y una eventual ampliación.

Sánchez indicó que parte del grupo de trabajo destinado a la coordinación con UPM fue hasta las instalaciones para conocer en detalle la planta, que cuenta con 20 años de funcionamiento y requiere actualizaciones periódicas de su operativa.

Durante la recorrida, Sánchez resaltó que las intervenciones buscan optimizar recursos y mejorar la eficiencia, acciones habituales en la gestión industrial. Subrayó que la empresa ha venido aumentando su producción con el tiempo y que al país le conviene que las firmas incrementen su productividad y competitividad, siempre respetando el marco regulatorio vigente.

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UPM solicitó formalmente al gobierno la ampliación de su capacidad productiva en 1,5 millones de toneladas anuales de celulosa. Frente a esto, las autoridades enfatizaron que la petición de la compañía no incluye la modificación de las aprobaciones ambientales existentes, un punto que para el gobierno resulta determinante a la hora de evaluar cualquier aumento en la producción.

Sánchez explicó que la optimización que plantea la empresa se basa en mejoras operativas internas y no en elevar los umbrales de contaminación permitidos, por lo que, según las autoridades, la operación proyectada debe mantenerse dentro de los límites ambientales aprobados. Ese matiz será clave en las instancias de evaluación técnica y administrativa que correspondan.

La visita forma parte de un proceso de diálogo entre el sector público y privado para analizar los impactos económicos, ambientales y territoriales de la ampliación solicitada por UPM. Las próximas etapas incluirán el examen de la documentación presentada por la empresa y el seguimiento de las condiciones que exigen las autoridades ambientales antes de autorizar cualquier cambio en la producción.