Nacida a fines de 2005 como parte de un proyecto de capitales privados argentinos, impulsado por el empresario Miguel Ziadi, Andes Línes Aéreas tenía un objetivo claro: mejorar la conectividad aérea de Salta que, por entonces, tenía una oferta limitada de vuelos.
Fue así como el 20 de junio de 2006 la aerolínea realizó su vuelo inaugural y comenzó una trayectoria de crecimiento que, con los años, la convertiría en una de las protagonistas del mercado de cabotaje argentino.
Pero ese recorrido estuvo lejos de ser lineal...
Tras atravesar una fuerte etapa de expansión -en 2011 ya había superado el millón de pasajeros acumulados-, la compañía debió enfrentar crisis financieras, el impacto devastador de la pandemia, la suspensión total de sus operaciones y un concurso preventivo que puso en jaque su continuidad.
Tras tocar fondo, Andes se encuentra enfocada en el negocio de los vuelos chárter y en la búsqueda de nuevas oportunidades de crecimiento.
Según pudo saber El Cronista, la aerolínea acaba de sumar una nueva ruta para volar entre Córdoba y Cabo Frío, en Brasil.
La operación comenzaría en enero de 2027 y, de acuerdo con fuentes del sector, todavía se encuentra en etapa de armado comercial junto a operadores turísticos.
La elección del destino transfronterizo obedece a una decisión estratégica.

El corredor aéreo entre la Argentina y Brasil es, actualmente, el principal termómetro del tráfico internacional. Según la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), durante mayo las rutas entre ambos países movilizaron un total de 336.788 pasajeros.
Por ello, en Andes tendrían previsto lanzar 24 vuelos chárter desde la Argentina, con una expectativa de trasladar alrededor de 3000 turistas argentinos.
Y no será el único jugador en esa ruta. Aerolíneas Argentinas ya adelantó que se encuentra trabajando en su programación de verano para volver a incluir refuerzos hacia Cabo Frío (al cierre de esta nota, las tarifas parten de los u$s 470), además de Florianópolis, Porto Seguro y Salvador de Bahía, entre otros.
Dejó de volar en 2020, entró en concurso y ahora quiere crecer
La historia de Andes Líneas Aéreas nunca estuvo exenta de turbulencias.
Cabe recordar la erupción del volcán Puyehue del 4 de julio de 2011 que afectó seriamente la operación turística hacia Bariloche, uno de los destinos clave para la compañía.
A ello se sumaron los controles cambiarios, la escalada del dólar y los conflictos gremiales que golpearon a toda la industria entre 2013 y 2015, por lo que Andes vio caer su tráfico a mínimos históricos.
A mediados de 2015, la empresa encontró oxígeno a partir de un acuerdo con Travel Rock para viajes de egresados a Bariloche. Ese contrato le permitió revertir varios años de resultados negativos y cerrar el año con una recuperación en la cantidad de pasajeros transportados. Entre 2016 y 2018 incorporó cuatro Boeing 737-800, sumó 9 destinos y movilizó alrededor de 1,2 millones de pasajeros.

Pero el auge duró poco. La corrida cambiaria de 2018 disparó los costos de leasing de los aviones, denominados en dólares, justo cuando comenzaban a ganar terreno las aerolíneas low cost.
La suba del combustible, la recesión económica, la pérdida del acuerdo con Travel Rock y una deuda millonaria con la provincia de Chubut terminaron por deteriorar su situación financiera. Como consecuencia, la empresa redujo rutas, devolvió aviones y avanzó con recortes de personal.
Cuando todavía intentaba reorganizarse, llegó la pandemia. Andes suspendió sus operaciones en marzo de 2020. Su último vuelo fue realizado el 18 de marzo de ese año en la ruta entre Aeroparque y Puerto Madryn.
Durante más de dos años la empresa permaneció fuera del mercado regular. Recién en octubre de 2022 anunció formalmente su regreso, con la incorporación de un Boeing 737-800 y una estrategia completamente diferente a la que había tenido durante su etapa de expansión. En lugar de volver al negocio de los vuelos regulares, decidió enfocarse en el segmento chárter.
“Durante la pandemia y hasta la fecha, hemos trabajado incansablemente para poder conseguir la llegada de nuestro primer avión B-737-800”, informó en un comunicado.
La reactivación operativa se concretó en 2023. Desde entonces, Andes comenzó a especializarse en vuelos para viajes de egresados, servicios corporativos, traslados para equipos de fútbol y delegaciones deportivas, además de operaciones especiales para agencias de turismo y otras aerolíneas.

Pero el regreso no eliminó los problemas financieros acumulados. En septiembre de 2023 la empresa ingresó en concurso preventivo para reestructurar sus deudas. La intención era ordenar su situación patrimonial mientras mantenía la actividad en marcha.
En 2025 incorporó dos Boeing 737-700 que reforzaron su capacidad para atender la demanda de vuelos turísticos, deportivos y corporativos. La compañía también comenzó a explorar oportunidades en destinos internacionales de la región, especialmente Brasil y Centroamérica.
El alivio llegó en mayo de este año, cuando la Justicia homologó el acuerdo alcanzado con los acreedores y dio por finalizado el concurso preventivo.
Según consta en el expediente publicado en el B.O, el acuerdo incluyó un plazo de gracia de seis meses, ya vencido, por lo que algunos acreedores ya solicitaron que la compañía comience a cumplir con la primera cuota comprometida.







