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La Justicia de Santa Fe decretó este martes la quiebra de Bioceres S.A., la firma argentina que nació en 2001 y que dio nacimiento a la biotecnológica Bioceres Crop Solutions (BIOX) que hoy cotiza en Nueva York.

Lo hizo tras reconocer su estado de cesación de pagos y la imposibilidad de cumplir con sus compromisos financieros, dando lugar al pedido de quiebra planteado por la propia empresa y habilitando así el proceso concursal que ahora deberá ordenar, liquidar y verificar activos y pasivos.

“El pasivo supera ampliamente el activo, lo que sugeriría -prima facie- una situación de impotencia patrimonial para hacer frente a la continuidad de la empresa”, señaló el juez Fernando Mécoli, en el fallo al que tuvo acceso El Cronista. Se trata de un patrimonio neto negativo superior a u$s 110 millones.

La resolución judicial llega en un contexto de batalla accionaria interna y disputas societarias principalmente entre dos figuras: Juan Sartori, fundador de Union Group que es, a la vez, el principal accionista de Moolec, la empresa controlante de Bioceres S.A., y Federico Trucco, quien se desempeñó como CEO de Bioceres S.A. hasta diciembre del año pasado y es actualmente el ejecutivo al frente de BIOX.

Desde el círculo de Trucco, afirman que la situación concursal y la quiebra de Bioceres S.A. obedecen a una maniobra de Sartori y de Moolec para apropiarse de los activos de la compañía, puntualmente, de BIOX.

“Los fundadores y el management histórico están en contra de la quiebra y enfocados en buscar otras soluciones y alternativas que preserven valor. Toda la maniobra apuntaba a hacerse con BIOX”, dijeron.

De tal modo, sostienen que “esta quiebra representa una ganancia para Moolec” de alrededor de u$s 95 millones.

Federico Trucco
Federico Trucco

Según esta versión, Sartori habría buscado impulsar la quiebra de la firma local mientras consolida el control sobre BIOX y otros activos estratégicos. Fuentes cercanas a Trucco destacan que intentaron reestructurar la deuda de manera ordenada y garantizar la continuidad operativa de Bioceres S.A..

Por su parte, desde la posición de Moolec, argumentan que Trucco incurrió en decisiones de inversión arriesgadas y financiamiento internacional, que derivaron en la situación de insolvencia actual.

Juan Sartori
Juan Sartori

Los números del desmanejo del Sr. Trucco hablan por sí mismos y son concluyentes: al cierre del ejercicio 2025 finalizado el 30 de junio de 2025, la Sociedad registró pérdidas por aproximadamente $ 157.000 millones, en comparación con una pérdida de $ 6000 millones en el ejercicio anterior”, dijeron fuentes cercanas a Moolec.

Ese salto en las pérdidas es, para la sociedad, el centro del conflicto. Además, acusan a Trucco de haber separado BIOX de la estructura argentina, trasladando sus activos -como Rizobacter y Pro Farm- a la compañía internacional, y dejando a Bioceres S.A. como una “cáscara” con la mayor parte de las obligaciones financieras.

La crisis de Bioceres

La debacle de Bioceres S.A. comenzó en junio del año pasado cuando incumplió vencimientos de pagarés bursátiles por un total de u$s 5,31 millones. En enero de este año, se presentó en convocatoria de acreedores por una deuda de más de u$s 39 millones.

Fue en ese entonces, puntualmente el 16 de junio, que se estableció la combinación de negocios entre Moolec y Bioceres Group Limited, consolidando a Moolec como controlante final de la compañía.

Antes de la llegada de Moolec, en la cima se encontraba Bioceres Group Limited, radicada en Reino Unido, que controlaba a Bioceres S.A. en la Argentina y a Bioceres LLC en los Estados Unidos. Desde esta última surgió BIOX, biotecnológica que comenzó a cotizar en Wall Street en 2019, y que se conformó como la última capa del entramado societario de Bioceres.

Ahora las cosas también están complicadas para BIOX.

A comienzos de este año, la firma se desprendió de su negocio de semillas y abandonó la producción local que la dejó a manos de dos empresas del agro: Horus Agro y Natal Seeds.

El 2 de febrero, sus acciones en Wall Street cotizaron por debajo de u$s 1 (llegó a valer u$s 6,55 por acción a comienzos de febrero de 2025, una caída de casi el 90 por ciento), lo que la convierte en una penny stock -empresas que cotizan por debajo de u$s 1-.

A esto, se le sumó que el control de ProFarm Group, una de las compañías del grupo, pasó a manos de un conglomerado de acreedores tras la ejecución de garantías por u$s 55 millones.

La última noticia fue por Rizobacter. La compañía controlada por BIOX tuvo que reestructurar deuda por u$s 3,8 millones. Además, en junio de este año, deberá afrontar vencimientos por u$s 16,7 millones.